Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Lunes 2 Junio, 2008

NOTA DE TANO


Jorge Vergara, frustrado por la eliminación del Saprissa en los pies del Pachuca en la final de Concacaf, expresó en el mismo estadio que su equipo urgía de una renovación de figuras. “Es un equipo viejo”, dijo más o menos, o mínimo lo dio a entender.
Cuentan que en el vestuario, los treintañeros del club morado, todos se volvieron a ver.
Porras miró a Centeno; Jervis a Try y el capitán Cordero le guiñó el ojo a la Bala Gómez, como diciendo…¿y ahora qué va a pasar?
¡Concentrémonos en la final del campeonato!, les ordenó el técnico Jeaustin Campos, a quien Vergara le aseguró la “chamba” y el grupo se orientó a cerrar con éxito el final de la ruta del verano.
Comieron buena remolacha en Casa Conde y en lugar de ser asustados por las brujas gitanas y deambulantes, que un día espantan en Desampa, otras en Escazú, después detrás de la chicharronera de Aserrí y a veces hasta en los escombros del Estadio Nacional que don Beto Cañas no quiere botar, fueron más bien los “roquitos” de Vergara, los que asustaron a los brujos y los apearon de las escobas con cinco pepinos dentro del negro sombrero.
Estaban en la final.
El rival: Alajuelense. La rutina también cumplió su rol.
Primer partido en Tibás: cierre en el Morera Soto.
Repasamos las formaciones de los equipos.
En el Saprissa alinean los veteranos que cuestionó Vergara; juegan Try, Drummond, Cordero, Gómez y por ahí Núñez y López pasados los 25, todos con finales a cuestas y resulta después de 180 minutos de acción y un nuevo título en las vitrinas, que se presenta un equipo sólido en liderazgo, unido y sin fisuras; compacto y bien orientado hacia la meta, educado y mentalizado a la victoria.
Y, enfrenta, todo lo contrario, a un equipo sin liderazgo, que lo asume como capitán no un treintañero como Víctor Cordero o Luis Marín, sino un joven de la tropa que se llama Cristian Montero y lo hace bien, secundado por su tocayo Oviedo, pero sin el aporte de otros veteranos que como Wallace y Castro deberían estar para más.
Un equipo con alma enfrenta a otro sin alma y que si la tiene, no la sabe mostrar; entonces se aprecia la unión mental de jóvenes como Alonso y Borges que juegan construyendo, pero no se ve lo mismo en la otra acera, donde Parks, Núñez, Gabas, Eliseo, Herrera, Nassar no caminan en comunión y parece que quieren ganar el partido cada uno por su lado.
Saprissa es un equipo con líderes; Alajuelense no los tiene y entonces llega la interrogante dentro de la celebración del tetracampeonato.
¿Quitará Vergara a los líderes de su equipo?
¿Se atreverá a finiquitar los contratos de Jervis Drummond o Víctor Cordero, por citar solo a este par de baluartes defensivos, no solo del campeón, sino de la Selección Nacional?
No creo que Saprissa viva una revolución generacional, de manera que a Vergara decirle que para hablar y comer pescado…tenga cuidado.

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