Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Jueves 22 Mayo, 2008

NOTA DE TANO


Uno de los grandes vencedores de la jornada de anoche, porque hubo varios; Brujas y la Liga que ganaron sus partidos; Saprissa que se clasificó; Winston Parks con sus cuatro anotaciones, fue para nosotros el director técnico de Pérez Zeledón, Alejandro Giuntini.
Si los dirigentes de este equipo son inteligentes y se deciden a razonar y a pensar con la cabeza y no con el hígado, deberían renovarle el contrato a este injustamente cuestionado entrenador, que ayer dio una lección táctica de cómo se transforma a un equipo que se hundió en un primer tiempo desastroso y perdía por cuatro goles de diferencia.
El segundo tiempo que jugó Pérez anoche en el Morera Soto fue heroico y memorable y solamente un estratega que sabe y conoce de fútbol, puede revertir un resultado escandaloso de 5-1 y poner a sus futbolistas a jugar una segunda parte exquisita, a pesar del lamentable estado del terreno de juego que no se prestaba para las florituras, el toque de balón ni mucho menos el juego a ras del piso, que fue precisamente lo que exhibieron los futbolistas generaleños para borrar a la Liga del mapa y salir eliminados, más que con un resultado decoroso, con una exhibición de fútbol honesta, limpia y digna.
La defensa de Pérez Zeledón fue un desastre en el arranque del juego; la facilidad con que los anfitriones fueron sumando los goles se debió más que a propias virtudes, a errores garrafales de marca, sobre todo de Alexander Madrigal, perdido en el partido.
Hay que abonarle a la Liga que se le fue encima a la visita, que supo hilvanar acciones ofensivas asociadas, que la mayoría de los errores de la retaguardia guerrera nacieron y fueron provocados por buenas acciones de ataque rojinegras. Como sucede en el tenis, Alajuelense jugó con el error del rival, le pasó por encima y le encajó la media decena, obligando desde luego al técnico generaleño a replantear el partido en el vestuario, para que la segunda parte fuese totalmente distinta.
Claro que salió Pablo Gabas y que el chileno Alejandro González no siguió su misión, pero eso no quita —y disculpen que repita tanto el calificativo— la exquisitez del fútbol generaleño; los pases precisos de Tejera, el empuje del Machón que engendra el segundo gol; el talento de Tirso, el aporte inteligente de Guzmán; las paredes de Windel, los pases del Pato y los goles de País.
Arrolladora la Liga; memorable el segundo tiempo de Pérez Zeledón; muchos aplausos también al esfuerzo de Brujas por lavarse la cara; sorprendió su sprint inicial y el par de goles; pudo hacer dos más y poner la serie caliente, pero estaba escrito que el 5-0 de ida pesaría ante un equipo curtido, reservado, frío y calculador como el campeón nacional, que jamás se iba a dar el “lujo” de dejar escapar la ventaja de su goleada inicial.
Final “inédita”: Saprissa-Alajuelense. Ni modo. La merecen.

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