Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Viernes 16 Mayo, 2008

NOTA DE TANO


Al que le caiga el guante, que se lo plante.
Aceptar un puesto en cualquier actividad de la vida para el que no se está preparado, es un acto de corrupción.
Un ser humano, aunque haya destacado en alguna faceta de su vida, no puede ser de todo.
Para hacer de todo y triunfar en todo, hay que prepararse en todo.
Si no, todos seríamos pilotos y cirujanos.
El piloto de aviación estudia su profesión; se especializa en ella; completa miles de miles de horas de vuelo en la práctica y después de millones de minutos de estudio, le otorgan su licencia para volar.
¿Qué diferencia existe entre un piloto de aviación, un piloto de Grandes Ligas o un piloto de un equipo de primera división costarricense?
Si Michael Jordan, Tiger Woods y Alex Rodríguez aceptan el puesto de pilotos de aviación después de retirarse como brillantes deportistas, sin prepararse para el nuevo puesto, el derrumbe de la nave y la catástrofe están a la vista. Claro, si juegan de pilotos comerciales, en la tragedia se van a perder vidas humanas, detalle que no sucede en el fútbol, pero el acto irresponsable y corrupto es el mismo.
Nadie quiere ponerle el cascabel al gato, pero el fútbol costarricense no irá a ninguna parte en un camino de superación, si se siguen entregando los equipos a jugadores retirados que no pasaron la prueba de la academia.
Estudiar para director técnico de fútbol no conduce a la victoria; hay miles de éxitos que se engendran en la improvisación, pero el aula integra y complementa, y siempre será mejor ser humano y estará mejor preparado para ejercer sus funciones el que estudió para cumplirlas.
Si los dirigentes del fútbol nacional estuviesen preparados para ejercer sus funciones, no tomarían decisiones con el fanatismo que los caracteriza. Si la mayoría de nuestros dirigentes tuvieran ética o en sus clases universitarias hubiesen estudiado ética, como lo hicimos los alumnos de periodismo de la Universidad de Costa Rica para poder graduarnos como profesionales, en todos los equipos de nuestra primera división regiría un código de ética, que, como bien lo apuntó nuestro colega Rodrigo Díaz, hubiese impedido el manoseado caso de la entrega de dinero a jugadores de la Liga para ganar un partido.
Con un Código de Etica en cada club, estas cosas tan desagradables no tendrían espacio, pero… ¿cuál director técnico de nuestra máxima categoría ha estudiado en una universidad, ética?
Un futbolista que fue eso, futbolista, no puede convertirse al día siguiente en entrenador y mientras entrena, convertirse en periodista. Es como si un periodista deportivo, al día siguiente sea director técnico y después futbolista.
Tener un nombre no da derecho a ocupar las funciones que el dueño de ese nombre cree poder cumplir, precisamente por su nombre. Esto es irresponsable.

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