Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Martes 6 Mayo, 2008

NOTA DE TANO


Nueva York. Estamos otra vez en la ciudad de los rascacielos matando fiebre.
Es como comer maní garapiñado.
Empezás y no podés parar.
Fuiste una vez al béisbol de Grandes Ligas, disfrutaste y se debe volver.
Primero fue en Arlington una serie entre los Vigilantes de Texas y los Indios en 1999.
Después en 2001 en el antiguo Jacobs Field, hoy campo Progresista en Cleveland, una serie de La Tribu contra los Medias Rojas de Boston.
Un par de años después, en una serie interligas, los Indios viajaron a Nueva York a enfrentar a los Mets en el Shea Stadium y nos hicimos presentes.
Un poco más acá, aprovechamos el juego de la Selección Nacional en Utah contra Estados Unidos para, de regreso, estacionarnos en San Diego y acompañados de mi sobrino Manrique Vega, quien reside ahí, ver completa la serie entre la Tribu y los Padres.
El año pasado, junto a mi queridísimo compañero de colegio y de miles de travesuras, José Fabio Pérez Merino, nos apuntamos al Yanqui Stadium y nos fuimos a Nueva York a la serie entre Indios y Mulos, ganada en barrida por los Bombarderos del Bronx.
Mi capacidad de sufrimiento no se agota y aquí estamos de nuevo con Fabio, en la imponente metrópoli neoyorquina para presenciar la nueva serie entre Yanquis e Indios, los tres partidos, hoy martes, miércoles y jueves en el viejo estadio de los Mulos, ya próximo a ser demolido para inaugurar en la próxima temporada el nuevo coliseo situado al frente, simplemente cruzando la calle.
Fabio es fanático de los Yanquis, yo me muero por los Indios y gracias a Dios y a nuestras familias que nos “dan permiso”, nos damos este gustote, porque realmente pasamos cinco días maravillosos, de lunes a viernes, viendo béisbol del bueno, en un estadio histórico y apreciando las virtudes y los errores de los mejores beisbolistas del mundo, que, como humanos que son, también meten la pata o en este caso, la mano.
Hagamos historia.
Cuando Fabio y yo estábamos en tercer año, en 1958, la secundaria del Colegio Los Angeles se trasladó del viejo barrio a Sabana norte, detrás del ICE.
Los Yanquis tenían aquel equipazo de puras estrellas con Yogi Berra, Whitey Ford, Elston Howard, Bill Skowron, Billy Martin, Gil McDougald, Roger Maris, Mickey Mantle. Recordemos que el año anterior, en 1957, Don Larsen, de los Yanquis, lanzó el único juego perfecto hasta la fecha en Serie Mundial en Grandes Ligas.
Había una gran rivalidad entre los Yanquis y los Dodgers, entonces de Brooklyn que trascendía a Latinoamérica.
En los colegios no había jornada continua, entonces, los alumnos de Los Angeles íbamos a clases por la mañana hasta las 11, regreso a la casa a almorzar y de nuevo al colegio a la 1.30 p.m.
Había un grupo grande de compañeros que vivíamos muy cerca, entre la Iglesia de La Dolorosa y la Iglesia de Los Angeles, en el barrio del mismo nombre. Sigo mañana.

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