Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Martes 29 Abril, 2008

NOTA DE TANO


Después de que el Saprissa eliminó al Dynamo de Houston del torneo de clubes de Concacaf, su director técnico Jeaustin Campos, hasta esa fecha equilibrado, modesto y comedido, empezó a cambiar su discurso y en posteriores declaraciones se mostró ante la prensa un poco crecido y engreído.
Sus éxitos fulminantes a la hora de los clásicos que son los partidos que levantan roncha en el país, todos ganados por el Saprissa bajo su dirección, le elevaron el discurso del seguro vencedor. La vida deportiva le sonreía al entrenador morado que disfrutaba de su propio “cow parade”, solo de vacas gordas.
En una entrevista se dejó decir que nunca entrenaría al Alajuelense porque su gran corazón morado no se lo permitiría. Esto lo manifestó con mucho respeto a la institución rojinegra, pero la pura verdad, mejor no decirlo porque el mundo da muchas vueltas y nunca se sabe.
¡Nunca digas nunca jamás!, dicen por ahí.
De pronto a Jeaustin le llega la época de las vacas flacas; el Saprissa se derrumba en el campeonato con cuatro derrotas consecutivas por diferentes razones, una de ellas y de peso las alineaciones alternativas, y el Pachuca casi lo derrota en el juego de ida de la final de Concacaf.
Queda la impresión de que al técnico morado la vida le da una lección, porque de tenerlo casi todo, está punto de perderlo también casi todo, en cuestión de días y traigo a colación este suceso para endosárselo al entrenador del Cartaginés, Juan Luis Hernández Fuertes que, para nosotros, pasa por un momento semejante.
Después de derrotar a Pérez Zeledón en el Fello Meza y cumplir con el 95% de su misión, que era no perder los partidos en casa para afrontar el cierre del campeonato con dos juegos de visita, el discurso del polémico técnico brumoso varió sustancialmente, en los días previos al juego en Guápiles y también al final de este partido que terminó igualado a uno.
Fue evidente que el estratega brumoso hizo sus propios números y se apuntó a la rifa mínima de un par de empates que salvan al Cartaginés del descenso: empate ante el Santos y empate contra la Liga y listo.
Si buscando el empate en el crucial partido ante Santos, por ahí se rescataba el triunfo —y el Cartaginés casi lo logra pues lo tuvo en sus pierna en dos oportunidades—, mucho mejor, pero fue notorio que el español planificó el juego en procura del empate y al lograrlo, su discurso, como el de Jeaustin en su oportunidad, cambió de modesto y comedido a triunfalista.
En el propio estadio Ebal Rodríguez y con el 1-1 en el bolsillo, Hernández Fuertes afirmó: “para evitar el descenso, Cartaginés depende del Cartaginés y Santos, depende del Cartaginés”.
Más claro no canta un gallo.
Se empata o gana en el Morera Soto y listo: se acabó la función. Juan Luis no piensa en otra cosa y esto, amigos, resulta sumamente peligroso.

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