Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Lunes 7 Abril, 2008

NOTA DE TANO

Gaetano Pandolfo

Cuando Alejandro Alpízar se fracturó en el partido que Saprissa jugó ante Puntarenas y quedó fuera del decisivo encuentro de los morados en Houston, al director técnico morado le llovió tieso y parejo.
¿Cómo se le ocurre alinear a su goleador en un partido que no definía nada, en vísperas de un viaje a Estados Unidos a otro juego trascendental?
¿Para qué Jeaustin mete a Alpízar en el minuto 61 y lo arriesga a una lesión?
Se supone que la respuesta es muy simple.


Puntarenas va ganando el partido 1-0 y Alejandro es el goleador del Saprissa. Su entrenador lo mete para tratar de empatarlo y después ganarlo. Elemental.
El jugador se fractura y queda fuera de acción; descartado para la semifinal de Concacaf, al entrenador morado le cae un aguacero de críticas encima.
Saprissa viaja a Houston y empata 0-0. El partido de vuelta que define y amplía la posibilidad de participar en el Mundial de Clubes, es el próximo miércoles en Tibás.
Saprissa tiene un juego atravesado de campeonato contra la Universidad. Este compromiso es de trámite para los morados; no les define nada. Para los estudiantes es crucial.
El técnico del Saprissa ordena presentarse con un equipo alternativo y los morados entran a su estadio sin Navas, Drummond, Cordero, Badilla, Núñez, López, Alonso, Centeno, Gómez y desde luego, Alpízar.
Ninguno de estos está en la banca.
De los jugadores tradicionales del Saprissa, solo alinean ante los celestes, Fausto González, Pablo Brenes, Michael Barrantes, Jairo Arrieta y Ever Alfaro. En la reserva solo están José Francisco Porras, Try Bennet y Celso Borges.
La Universidad se aprovecha y derrota al campeón 3-1.
¡Se arma Troya!
En una fase del campeonato que en su zona de descenso está en el infierno, dos de los clubes involucrados en el drama, Santos y Cartaginés, sus dirigentes, sectores del cuerpo técnico, algunos futbolistas y sobre todo sus fanáticos, estiman que no fue justo ni correcto, para no escribir malas palabras, que el Saprissa haya enfrentado su partido contra la UCR, el tercer club con peligro de descender, con un equipo al que ni siquiera califican de B, porque fue formado con un 95% de jugadores del alto rendimiento morado.
En otras palabras, brumosos y guapileños estiman que Saprissa se le abrió a la U, en un momento decisivo, donde cada punto que se gana es oro y cada unidad que se pierde huele a segunda división.
Queremos entender la frustración de estos aficionados, pero no nos cabe siquiera el pensar que Jeaustin Campos, adrede, haya entregado el partido. Saprissa arriesgaba un invicto histórico en su patio; el técnico procedió honestamente y cuidó al grupo para un partido trascendental y lo más relevante, la UCR ganó porque hizo méritos en la cancha para cosechar la victoria.

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