Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Martes 18 Marzo, 2008

NOTA DE TANO


Todos hemos oído y contado alguna vez los famosos chistes de… se abre el telón y…
Recuerdo uno que en su oportunidad me dio mucha risa.
Se abre el telón.
Primer acto.
Aparece Elizabeth.
Segundo acto.
Se ve a Elizabeth echándose polvos en sus sobacos y los pies.
Tercer acto.
Elizabeth empieza a pegar gritos en el escenario.
¿Cómo se llama la obra?
Los polvos de Elizabeth arden.
¿Recuerdan los famosos polvos de Elizabeth Arden?
Bueno, por ahí viene el chiste.
La semana pasada el deporte costarricense fue testigo de un sainete que debió ser jocoso para hacer honor a su nombre, pero que resultó más bien dramático por el papelón de sus actores.
En esta obra en el primer acto apareció un cínico.
En el segundo acto entró a escena un viejo perro faldero.
En el tercer acto la obra se animó con la presencia del tonto útil.
Y al final de la obra, en el cuarto acto, el sainete quiso coger aires de seriedad con la presencia de un abogado.
Y, empezó y terminó la función.
Horas después, los críticos se reunieron para otorgar los premios de actuación.
El premio “Limón Agrio”, que en Broadway se otorga en teatro al peor de los actores, se suponía, sería para el artista que hizo el papel de cínico, pero al final los analistas se lo otorgaron al licenciado.
El hombre hizo un papel mediocre pero dramático y a pesar de su pobre actuación, fue convincente en su trabajo y convenció a su compañero de reparto, el cínico, de que todo lo que expresó en la obra era verdad. Por eso le dieron el limón.
Conforme el abogado desarrollaba el libreto, el cínico babeaba siguiendo el curso del guion y quedó tan embobado por el papel del licenciado, que olvidó su propio rol. Por ratos se le escapó el libreto y repitió y repitió y repitió.
El tonto útil fue desestimado por los críticos a pesar de que para muchos, entre los que me incluyo, cumplió como nadie con su personaje. Su papel de tonto fue espectacular.
Por ratos nos hizo recordar a Tom Hanks en “Forrest Gump".
Y el perrito faldero…¡qué lindo!
Ahí sentadito, moviendo la colita cuando el cínico tocaba la campanita que anunciaba el fin de uno de los actos. Terminada la obra, el perrito, desde luego, fue a olerle el ruedo a su patrón.
Para suerte de este grupo de actores, un columnista de muy buen oído que se vende barato por un par de tucanes semanales, idéntico precio que cobró por varios meses a un dirigente de otro deporte, escribió maravillas de lo acontecido en el sainete, de manera tal que no toda la crítica a la presentación fue negativa.
Acoso sexual, robo de papelería, falsificación de documentos, suplantación de identidad, fueron temas que adornaron el guion de una obra de teatro digna de mejores escenarios y desde luego, rogamos que el Centro de Orientación Nacional (CON), convierta esto en una saga para presenciar pronto el capítulo dos.

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