¿Nos vamos en un hueco?

Desde 2008 el Conavi fue debidamente advertido de la posibilidad de un gran hueco en la autopista General Cañas, el cual apareció recientemente y en pocos días se transformó en una enorme caverna.
Además de poner en evidencia, una vez más, la descoordinación institucional, irresponsabilidad, negligencia y mediocridad de ciertos funcionarios, nos permite analizar la mala condición de nuestra red vial.
Por otro lado, en Costa Rica tenemos una cultura de excelencia en la construcción de casas, edificios y espacios industriales, donde en términos generales las empresas que los realizan son ejemplares en la aplicación de buenas prácticas y códigos sísmicos. Pocas veces escuchamos que una edificación esté mal construida; por el contrario han sido en general resistentes a terremotos, temblores diarios, fuertes tormentas y otras inclemencias naturales.
Entonces, ¿por qué no existe esta misma cultura de excelencia por parte de las empresas que construyen carreteras?, ¿por qué no es extraño que pasados apenas unos meses desde la entrega de una carretera y ya tiene huecos y grietas?
Podríamos pensar en “compadre hablado” y en inadecuada supervisión y gerenciamiento. ¿Quién supervisa a los supervisores? ¿Cuánto gana una empresa al reducir la capa de asfalto o de cemento en una carretera de varias decenas de kilómetros? ¿Hay sanciones para las empresas que construyen esas vergonzosas carreteras? ¿Será la trocha fronteriza la punta del iceberg?
Un jugador clave en esta industria con tan poca excelencia es el Laboratorio Nacional de Materiales y Modelos Estructurales de la Universidad de Costa Rica (Lanamme), cuyo objetivo principal es proteger la vida humana y las inversiones en infraestructura civil, vial y de líneas vitales.
Esto lo hace gracias a una norma legal que le otorga la competencia fiscalizadora de la red vial. Su propio sitio web indica que cuenta con los más modernos equipos, con un recurso humano altamente calificado, formado en los principales centros de desarrollo científico y tecnológico del mundo. ¿Entonces, qué tan bien ha fiscalizado y auditado el Lanamme?
Los hechos le dan la calificación… Pareciera que este laboratorio es más bien un médico forense, cuya misión es realizar autopsias a las carreteras. Lamentablemente, de esta manera nos sirve de muy poco y no agrega valor.
Lo cierto del caso es que la infraestructura vial costarricense, ya considerada una de las peores del mundo, se deteriora cada vez más.
Urge incrementar la calidad de las obras con la contratación de empresas serias y profesionales, con buena gerencia y supervisión.
También debe haber serias sanciones para las empresas que entregan malas obras y arriesgan vidas humanas, transporte, competitividad, crecimiento económico y demás.
Costa Rica requiere excelentes vías a sus puertos, centros turísticos y la circunvalación al norte de la capital.
Es vital tener nuevas carreteras y más concesiones. Lo irónico: muchos criticaban la autopista a Caldera... Ahora, ¿qué prefieren?

David Gutiérrez
davgutswa@gmail.com

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