Arnoldo Mora

Arnoldo Mora

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Viernes 23 Diciembre, 2011


¿Noche de paz?

El título de este artículo recuerda el más conocido villancico de Navidad, el cual hace eco del mensaje de los ángeles en la noche en que nació Jesús. Por eso debemos preguntarnos si, después de dos mil años del nacimiento de Cristo, se está haciendo realidad la promesa celestial. Por desgracia el panorama de la política mundial nos hace ver que, desde el fin de la Guerra Fría y teniendo como ominoso telón de fondo, una crisis sistémica del capitalismo, nunca hemos tenido más amenazas de una guerra global que en estos momentos. Nunca en la historia se ha gastado más en armamento que ahora. Nunca se han armado los países individualmente u organizados en bloques geopolíticos, como en la actualidad. Veamos algunos botones de muestra.
Lo que comenzó por ser “la primavera de los países árabes” se convirtió en una guerra generalizada agravada por la intervención externa so pretexto de crear regímenes “democráticos”. Hoy las sangrientas revueltas de Siria podrían ser la antesala de una guerra con Irán de imprevisibles consecuencias. Por lo que Rusia manda su flota a hacer maniobras en el Mediterráneo. Donde ha habido elecciones (Egipto, Túnez, Marruecos) siempre los ganadores han sido los movimientos islámicos. Lo cual se traduce en un mayor aislamiento de Israel, el país que posee el mayor arsenal nuclear de la región.
Los países en torno al océano Pacífico “modernizan” sus ejércitos, como quedó claro en la cumbre de jefes de Estado en Honolulu convocada por Obama. Como reacción, el presidente chino ordenó “modernizar” su flota. La India realiza grandes maniobras militares. Rusia y Estados Unidos rompen el acuerdo sobre no proliferación de armas nucleares. El Pentágono mantiene activa la Segunda Flota del Pacífico y reactiva la Sexta en Nuestra América. En la campaña para elegir su candidato, no pocos republicanos proponen ocupar de facto militarmente México a sabiendas de que en el 2012 habrá elecciones en ambos países.
Por eso, con angustia hemos de constatar que, cuando en estos días se canta “Noche de paz”, tendremos que reconocer con pena que lo que la humanidad está viviendo es una noche muy oscura y fría por la ausencia de una esperanza de paz justa y duradera.

Arnoldo Mora