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Viernes 9 Marzo, 2012

No te quedes inmóvil en la vereda del camino…
(Parte 1)

En su artículo “Involucrarse”, don Pedro Oller expresa su preocupación por el país, en varios temas y cita la noticia publicada en otro diario “Corte disfrazó de dietas pagos ilegales a jubilados”.
El artículo me gusta pues nos llama a la reflexión sobre qué podemos hacer para lograr que el país no se nos vaya de las manos, pero es la cita de Benedetti la que realmente me cautiva: “No te quedes inmóvil, al borde del camino (…), pero si pese a todo no puedes evitarlo (…) y te quedas inmóvil al borde del camino y te salvas entonces, no te quedes conmigo”.
Mi filosofía de vida profesional, Don Pedro, ha sido la de servir y ello implica precisamente no vegetar en el puesto, inmóvil e impávido frente a las enormes necesidades que tiene el país en el campo de la justicia. Cualquiera puede disentir del trabajo e ideas que he impulsado y eso es normal, pero sería mezquino quien no vea que en mis 43 años de servicio nunca he estado de brazo cruzado ni lo estaré frente a los retos.
En el tema de los jueces jubilados, nunca existió ningún disfraz. La palabra concluye lo que ni la propia Auditoría fue capaz de sugerir. La palabra “disfraz” da a entender que existe un encubrimiento, algo oscuro, pero todas las discusiones entre la Auditoría y la Administración todas sobre la interpretación y aplicación de dos normas jurídicas, constan en documentos públicos, sin ningún ocultamiento y el tema fue tratado por varias instancias, en el último caso, en la propia Corte Plena, en sesiones cuyas actas son públicas.
Si se hubiera querido “maquillar” o “tapar” algo”, se hubiera actuado de otra manera y no poniendo a disposición del público y la prensa permanentemente las propias actas de cualquier decisión del gobierno judicial, lo que no siempre pasa en el resto de nuestra Administración Pública.
Con lo actuado se pretendió resolver un grave problema, que también ocupó la atención de los medios de información y es la mala calidad profesional con que algunas universidades preparan a los profesionales en derecho, lo que implicó que algunos jueces con poca experiencia nombrados para hacer sustituciones no dieran la talla, y cometieran errores que todos lamentamos; esa fue la razón por la que se llamó a jueces cuya experticia estaba suficientemente probada.
También hay que aclarar que a cada uno de los jueces jubilados se le pagó por el trabajo efectivamente realizado, ninguna regalía estuvo de por medio y recibieron la misma paga que cualquier juez no jubilado tendría por ejercer la misma responsabilidad.
La tesis que nos sirvió a quienes creímos, de buena fe, que esa era una solución viable a un grave problema, se sustentó en el principio de igualdad constitucional; ¿qué diferencia existe en ese momento se planteó, en que sea un magistrado jubilado o un juez? Unicamente el rango, porque la función jurisdiccional es la misma.

Luis Paulino Mora Mora
Presidente
Corte Suprema de Justicia