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Yo pasé por un colapso nervioso y depresión crónica en algún momento de la vida, pero gracias a algunas decisiones que he tomado y el sabio consejo de la mejor confidente (mi mamá), poco a poco he tratado de equilibrarme y seguir en la lucha constante para ser mejor mujer, mamá, jefa, deportista entre otros... pero ya no miserable, sino feliz dentro de lo posible.

¿Cómo lograr ese balance?, estos son 5 consejos que apunté  de algunas mujeres admirables en un foro de liderazgo hace algún tiempo:

1. Dejar de ser la Mujer Maravilla: No se puede ser perfecta en todo, y no vale la pena frustrarse por eso. Mi hija no será mejor estudiante si llega despeinada a la escuela o si un día lleva los zapatos sucios, ni yo seré mejor persona intentando alcanzar un cuerpo perfecto que no entreno a tiempo completo, ni nadie va a morir de hambre si un día comemos atún de lata en casa. Hay que ser exigente con uno mismo en el trabajo y en todo lo que una realice, pero no al punto de auto criticaste y exigirse de tal forma que sea autoflagelación eterna por aspirar a la perfección que de todas formas, nunca se va a alcanzar.

2. Dejar de sentir culpa por todo: No es pecado viajar, hacer ejercicio, salir con amistades, escribir o aprender algo diferente y a la vez ser mamá, trabajar tiempo completo y compartir tiempo de calidad con los hijos y la familia. Ellos me siguen queriendo a pesar del limitado tiempo y también me quieren ver feliz así como yo a ellos. Lo mismo los colegas en el trabajo, van a sentirse mejor con una persona equilibrada y no constantemente frustrada.

3. Pedir ayuda no significa ser débil:  Rodearse de gente de confianza que me apoye en casa, en el trabajo y en la escuela de mis hijos, delegar y confiar en los demás es vital y también decirle adiós a las personas tóxicas que intentan culpabilizar y poner en tela de duda la capacidad de madre, profesional o jefa de hogar por no asumir el rol tradicional que la sociedad nos impuso.

4. A veces hay que arriesgarse, aunque sea con un poco de miedo: A lo mejor no esté preparada para asumir muchos retos pero nunca lo voy a saber si no tomo el riesgo de intentarlo. Nadie sabe ser mamá hasta que le toca esa responsabilidad y lo mismo ocurre con muchas oportunidades de la vida académica, profesional, de relaciones... De los fracasos también se aprende y aunque tenga miedo, lo importante es enfrentarlos y superarlos, generalmente las cosas no salen tan mal como una pensaba o incluso pueden salir mejor.

5. Hay que confiar en la capacidad de una misma: Si yo no confío en mí, nadie lo va a hacer. Debo tener seguridad de mis fortalezas para emprender, para que mis hijos se sientan protegidos y que la gente que trabaja conmigo esté tranquila de que las cosas van a salir bien. Esto es un círculo virtuoso que va creciendo y solo así se logra el éxito.  La seguridad y la fortaleza deben venir de adentro hacia afuera, nunca viceversa.  Existen quienes desean el mal y buscan la forma de poner zancadillas en la vida.  Por esto, con más razón, la confianza en una misma es la mejor arma para no dejarse vencer nunca.

Espero que muchas mujeres que se han visto limitadas por ellas mismas, por los demás y por los roles impuestos, lleguen a cambiar para encontrar en el balance de vida, la felicidad y auto realización que todas buscamos todos los días.

En este Día Internacional de la Mujer, sin importar si es hombre o mujer ayude a su compañera, a su jefa, su colaboradora, su hermana, a las mujeres que tenga cerca, démonos la mano y ayudémonos a salir juntos adelante para una sociedad más equitativa y justa porque no se vale seguir pretendiendo que seamos La Mujer Maravilla.

 

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