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Miércoles 6 Enero, 2010

Ni izquierda ni derecha, el futuro está en el centro

Hablar en este siglo de pertenecer a “la izquierda o la derecha” en referencia a ideologías políticas es haberse petrificado en el tiempo, los analistas en geopolítica así lo afirman.
En un artículo que escribí el 3 de julio de 2009 titulado “Los comicios europeos y las ideologías” mencioné un comentario que hizo don Oscar Arias, premio Nobel de la Paz y presidente de Costa Rica en la Cumbre de las Américas en Trinidad y Tobago el 18 de abril de 2009, allí dijo lo siguiente: “Mientras nosotros seguimos discutiendo sobre ideologías, seguimos discutiendo sobre todos los “ismos” (¿cuál es el mejor? Capitalismo, socialismo, comunismo, liberalismo, neoliberalismo, social cristianismo...), los asiáticos encontraron un “ismo” muy realista para el siglo XXI y el final del siglo XX, que es el pragmatismo.
Estas ideologías llamadas de derecha y de izquierda no desaparecerán de un día para otro, pero como podemos observar cada vez tienen menos importancia, lo vemos al otro lado del mundo con China a la cabeza, porque aunque el sistema actual es comunista, abrieron las libertades económicas y se dieron cuenta que con ello venía el progreso, las demás libertades vendrán con el tiempo.
El comunismo y el socialismo lograron más justicia con las clases trabajadoras en países donde los pobres eran tratados como parias, algunas de estas sociedades se desarrollaron imponiendo miedo con la cárcel y el fusil (China, la Unión Soviética, Cuba), en contraste con la democracia moderna surgieron las libertades y uno de los documentos más bellos que la humanidad haya concebido; la Declaración Universal de Derechos Humanos que el 10 de diciembre de 1948, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó y proclamó.
La participación de los partidos políticos actuales en casi todos los países del mundo donde existe una democracia sea esta emergente o más moderna, están divididos principalmente en esta dicotomía dominante, la izquierda por un lado y la derecha por otro, y ese escenario lo conforma una gama de partidos y tendencias alrededor del mundo, la mayoría buscando la forma de fortalecer la democracia, otros en cambio todavía con ideas autoritarias.
Lamentablemente, todos ellos trabajan con esquemas y estrategias viejas que tienden a crear líderes para perpetuarse en el poder sean estos en el frente, gobernando de forma autoritaria o atrás de manera simulada, son los caudillos manejando los hilos de sus partidos y de sus intereses.
Estamos en el siglo XXI, las nuevas ideas políticas deberían aparecer y desarrollarse con el nuevo paradigma del yo gano y tú ganas, deberían ser más humanistas y generar más libertades e indudablemente estar en el “centro” del concepto de las actuales ideologías.
Algunas ideas ya se asoman, el último libro de Alvin y Heidi Toffler publicado en inglés en 2006 y editado en español ese mismo año en España y México titulado “La Revolución de la Riqueza” y del cual escribí un artículo, nos invita a pensar con un nuevo modelo de entendimiento, no son las ideologías las que determinan al final el rumbo de las sociedades.
En 1994, mi hermano gemelo publicó “La Democracia Consciente” un breviario de cara al siglo XXI que plantea una nueva ideología, este fue enviado en ese entonces a todos los mandatarios de la época, hasta el momento no ha encontrado eco, quizás sea el momento para proponerlo nuevamente, quizás. El conocimiento y el crecimiento individual son el mayor estímulo que el ser humano puede tener, consecuentemente la persona tiende a ser más consciente consigo misma, con el ambiente y con los demás. Nunca en la historia de la humanidad ha habido más conciencia como ahora de esta afirmación.

Carlos Vílchez Navamuel
Consultor de Bienes Raíces
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