Carlos Denton

Carlos Denton

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Miércoles 7 Julio, 2010


Neil Reeder: un excelente embajador


Los lazos económicos, políticos y culturales entre Costa Rica y Canadá, dos naciones democráticas con fuertes compromisos con los derechos humanos, se han convertido en unos de cada vez más importancia; el actual embajador adscrito al país, Neil Reeder, ha hecho mucho para mejorar los mismos. El tratado de libre comercio bilateral entre ambos ha permitido a los exportadores costarricenses aumentar sus ventas en Canadá, mientras visitan al país como turistas más de 120 mil canadienses cada año. Hay importantes inversiones de empresas canadienses en el país, y estas aumentan año con año. El Embajador Reeder ha luchado incansablemente para abrir nuevas oportunidades para costarricenses y canadienses dentro del contexto de esta relación de amistad.
Reeder, que maneja con facilidad los dos idiomas oficiales de su país, (francés e inglés) habla un español impecable; ha hecho muchos amigos en Costa Rica y en las otras dos naciones donde él representa al gobierno de Ottawa —Nicaragua y Honduras. Por eso llama la atención que en su fiesta de despedida el pasado jueves 1º de julio, que también es el día oficial de Canadá, no aparecieron el canciller René Castro, ni el vicecanciller Carlos Roversi en representación del gobierno nacional para agradecer la labor de Reeder en bien de las relaciones entre los dos países. Para las más de 200 personas presentes en la actividad, incluyendo prominentes figuras del sector productivo, de organizaciones no gubernamentales, de universidades, y de la prensa nacional, llamó la atención que Castro envió un oficial de protocolo para representarle.
La especulación entre muchos de los presentes es que a Castro, enemigo de la minería, no le ha gustado el apoyo que ha dado el Embajador Reeder a la empresa canadiense que tiene la concesión en Las Crucitas, y por eso no asistió y mandó un oficial de bajo rango para representarle. Es mi opinión que los buenos amigos, y así se puede describir lo que son Canadá y Costa Rica, pueden ostentar diferencias de opinión, pero la amistad se mantiene siempre.
Lástima que el Canciller no tomó el tiempo para dar el despido oficial al Embajador Reeder. Durante su estadía aquí este diplomático, con su muy simpática y trabajadora esposa Irene han viajado por todo el país, y han conversado con costarricenses de todos los niveles y de todas las ocupaciones. Merced a sus esfuerzos para el próximo verano se verá un aumento fuerte en el número de vuelos directos y sin escala desde el occidente de su país llenos de turistas ansiosos de disfrutar del clima y de las bondades que ofrecen los costarricenses.
Ha logrado el Embajador Reeder abrir una negociación nueva con respecto al tratado de libre comercio con Canadá para ampliar su cobertura, e incrementando el número y tipo de productos costarricenses que entrarían a su país sin pagar impuestos. A él le gusta recordar a los que hablan con él que Canadá fue el primer país de la G8 que entabló una relación bilateral con Costa Rica. Desde entonces Estados Unidos y la Unión Europea negociaron, pero insistieron que fuera un relacionamiento en bloque, incluyendo los otros países de Centroamérica.
Reeder pasa ahora a Ottawa donde será el director para el Hemisferio Occidental de la Cancillería de su país, un ascenso importante. Le agradecemos el tiempo que estuvo entre los costarricenses y le deseamos muchos éxitos en su puesto futuro.

Carlos Denton
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