Necesidad urgente
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Necesidad urgente


Las repercusiones económicas del congestionamiento vial le significan al país una erogación equivalente al 6,5% del Producto Interno Bruto, según un estudio de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe.
Según una investigación de LA REPUBLICA, publicada ayer, aquella entidad detalla que un 3,5% lo demandaría el transporte urbano y el otro 3% el costo social del tiempo consumido en los viajes.
Ante la queja de sectores involucrados en la producción, LA REPUBLICA insiste en que debe haber prontas soluciones a la problemática del actual colapso vial.

El país no puede quedarse paralizado por la burocracia. Si la situación actual en las vías es un problema derivado de la inacción de muchos gobiernos anteriores, como actualmente se señala, con mayor razón se le debería poner atención a sabiendas de que las soluciones no son fáciles ni pueden improvisarse.
Ningún país se desarrolla sin actualizar las indispensables obras de infraestructura que permitan a los sectores productivos desenvolverse competitivamente.
Modernizar esas obras es una meta que ha puesto a moverse con rapidez a otros países vecinos. Un ejemplo de ello es Panamá, que ha logrado renovar sus puertos, aeropuertos y carreteras de cara al crecimiento y exigencias del sector privado.
De igual modo, pese a las limitaciones y vicisitudes sociales, El Salvador ha logrado invertir en su desarrollo con obras de infraestructura que superan a las nacionales.
Volviendo a Costa Rica, de los siete proyectos ofrecidos al inicio de la administración actual, solo se han logrado iniciar dos a la fecha.
Si bien es cierto esta parálisis se viene arrastrando desde gobiernos anteriores, ya es hora de que se revierta y se tomen acciones que permitan al país salir adelante.
Hay que reconocer que en los últimos meses se han desarrollado algunas obras tendientes a agilizar la circulación en la capital, como la modernización de los semáforos o la construcción de un túnel en la rotonda de San Sebastián, y que se trabaja en la ampliación de cinco radiales, pero esas obras no son suficientes.
Como medidas a futuro, el gobierno promete impulsar una agenda de obras mayores, como cuatro carreteras por concesión, ampliar las rotondas e instalar un tren eléctrico, que de lograrse podrían impactar de forma positiva en el tránsito.
Sin embargo, ya es hora de que estos proyectos pasen del papel a la realidad, es su ausencia lo que más perjudica al crecimiento económico.
Realizar esos trabajos no dará una solución para el largo plazo. Si no se atienden la descontrolada importación de autos, que anda por el orden de 60 mil unidades por año, y la calidad y ordenamiento del servicio de transporte público, las carreteras volverían a saturarse en poco tiempo.
Se necesita una acción coordinada de diversos sectores del gobierno para una solución integral y sostenida al problema.

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