Leiner Vargas

Leiner Vargas

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Martes 2 Diciembre, 2014

Navidad es una oportunidad para compartir, para ser y vivir felices. Quiero desearles a todos mis lectores que disfruten plenamente esta época


Reflexiones

Navidad

Los vientos fríos y secos del norte han empezado a cortar la brisa del Caribe, llena de humedad y que ha provocado un pasado mes de noviembre particularmente lluvioso.
Con la llegada de los nortes, como popularmente se les conoce, se da en el Valle una nueva temporada de verano al estilo costarricense, es decir, meses de pocas lluvias y tardes soleadas y ventosas.
Como si se tratase de una brújula ajustada al periodo, la llegada de diciembre también cambia las miradas de los niños que se sienten alegres ante las luces multicolores de la Navidad y sus merecidas vacaciones de verano.
La época navideña opaca cualesquiera hayan sido los debates, avatares o disputas del año, como por arte de magia los ticos dejamos por unos días, nuestras agendas y asuntos, para adentrarnos a disfrutar de esta época.
Más allá de los cambios en el clima que provocan alegrías y nostalgias, al ver caer nuevamente la hojas y ramas secas de los árboles y mirar la llegada de tardes frescas y llenas de colores en el cielo con los celajes del atardecer, la Navidad nos cambia en lo interno, refresca nuestros pensamientos y con los días de descanso nos obliga a una reflexión pausada de lo que ha sido 2014.
Es un tiempo de necesario balance en la contabilidad personal, de metas e ilusiones, nos obliga a pensar si efectivamente viramos y cumplimos o si simplemente, nos dejamos llevar por la urgencia de los cortos plazos y dejamos pasar las oportunidades que tuvimos en el año. Cuantos nuevos amigos, cuantos nuevos proyectos, cuantos abrazos y sobre todo, cuantas cosas buenas sumamos en el año. Sin mirar atrás, 2014 se termina y se hace necesario revisar lo actuado y corregir y avanzar en las expectativas y acciones que querremos trabajar para 2015.
Navidad es esencialmente un tiempo para compartir, para festejar con mesura, para meditar, para refrescar el espíritu y llenar de optimismo nuestro corazón. Ciertamente es el inicio de un nuevo ciclo en lo religioso con la festividad del nacimiento de Jesús, elemento místico y lleno de significado para los católicos y cristianos en general.
Es una oportunidad para perdonar y cerrar las heridas de la vida que se acumulan en el año. Es una oportunidad para abrazar a quienes nos aman, retomar el cariño y disfrutar de la vida en su dimensión básica, nuestra familia, nuestros amigos y hasta nuestras mascotas.
Con el niño Jesús en el pesebre, y con humildad, sin consumo excesivo y sin abuso de lo material, debemos dedicar tiempo y compromiso a lo que realmente queremos. Navidad es, entonces, una oportunidad para compartir, para ser y vivir felices. Quiero desearles a todos mis lectores que disfruten plenamente esta época navideña.

Leiner Vargas Alfaro

www.leinervargas.com