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Jueves 22 Enero, 2015

Si el Viceministro actuó bajo la dirección de algún otro funcionario, o por iniciativa propia, debería el responsable ser sancionado o destituido


Muy mala señal: ofrecer embajadas

Que un Viceministro ofrezca a la procuradora general de la República una embajada es un hecho que no se puede pasar por alto.
En particular cuando “ella expresó al Viceministro de la Presidencia, Daniel Soley, su incomodidad por un “distanciamiento” entre ambas instituciones, según se indica en la nota publicada por un medio de circulación nacional el 13 de enero.
Desde cualquier ángulo que se mire, el ofrecimiento hecho, cuando el mismo funcionario reconoce que no está dentro de sus facultades, sino que es facultad del Presidente, riñe con principios básicos de la ética pública y no hay cómo interpretarlo bien.
Aunque en palabras del viceministro Soley, fue visto como una posibilidad a futuro, no es atendible por la naturaleza de las funciones de ambos.
La actuación del funcionario compromete al Presidente mismo.
El Presidente de la República se ha desmarcado de tal ofrecimiento, y claramente indica que “No hay ninguna intención de menoscabar, reducir o intimidar o intentar limitar las potestades de la Procuraduría…”.
Siendo la Procuraduría el “abogado del Estado”, no pueden darse tipos de injerencia como la que se reporta. Tampoco debe darse este tipo de ofrecimientos a ningún otro funcionario.
Ottón Solís, fundador del PAC, pronto elevó la voz anunciando que de ser esto cierto es un acto de corrupción, práctica ajena a los principios y lo que ha pregonado como oposición el hoy partido de gobierno.
Si no hubo dirección de la Presidencia en el ofrecimiento dado, surgen las siguientes preguntas: ¿Bajo qué dirección lo hizo? ¿Hace el viceministro Soley el ofrecimiento de iniciativa propia?
Estando el “partido de la ética” a cargo del Poder Ejecutivo, y luego del mandato contundente que recibió el pasado 6 de abril, deben establecer quién fue el responsable del ofrecimiento en cuestión y lo menos que se puede hacer es establecer las sanciones.
Si el Viceministro actuó bajo la dirección de algún otro funcionario, o por iniciativa propia, debería el responsable ser sancionado o destituido.
La palabra la tiene el Presidente de la República como jerarca máximo del Ejecutivo, pues este no es el cambio que escogieron los votantes.

Luis Alejandro Álvarez Mora