Multimillonario ruso limpia la ciudad más sucia del país
“Cuando todos te señalan con el dedo por hacer algo malo, no es agradable”, dijo el multimillonario sentado en uno de los restaurantes del centro vacacional Luzhki Club que posee cerca de Moscú.
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El magnate ruso, cuyo patrimonio asciende a $17 mil millones según los últimos cálculos, obtiene la mitad de su riqueza de un operador de minas que es el mayor contaminador de la ciudad más sucia del país.

La fundición de níquel y otros metales extraídos de las minas liberaba unos 2 millones de toneladas de desechos en el aire de Norilsk todavía en 2013, ocho veces el nivel de la siguiente ciudad rusa por nivel de contaminación.
Sin embargo, si Potanin cumple con sus planes de gastar miles de millones de dólares en la mayor modernización de MMC Norilsk Nickel PJSC desde la era soviética, habrá reducido las emisiones anuales de dióxido de azufre en una proporción equivalente a toda la producción de ese gas tóxico de las cinco mayores economías de Europa.


“Cuando todos te señalan con el dedo por hacer algo malo, no es agradable”, dijo el multimillonario sentado en uno de los restaurantes del centro vacacional Luzhki Club que posee cerca de Moscú.
“Además, para mí es importante lo que yo pienso de mí mismo”.
La tarea de Potanin, que es accionista desde hace casi dos décadas pero fue designado máximo responsable solo a fines de 2012, le exigió seleccionar entre un mosaico de industrias mineras y de fundición sucias.
Algunas instalaciones de Nornickel, como se conoce a la compañía, se remontaban a la Segunda Guerra Mundial y al gulag de trabajos forzados de Stalin.

Programa de modernización

El programa de modernización de Nornickel, iniciado en 2013, siempre estuvo destinado a reducir costos además de emisiones, en parte transfiriendo la producción a plantas más nuevas y eficientes.
Los costos unitarios de la producción de níquel se redujeron alrededor de un 39% en 2015, según la empresa.
El precio de la acción aumentó a más del doble en los últimos tres años en las operaciones bursátiles de Moscú.
Los activos de Potanin en Norilsk y sus alrededores y en la península de Kola, cercana a Noruega, debían aumentar su eficiencia para estar a la altura de sus rivales.
Vale SA, la compañía brasileña que compite con Nornickel por el puesto de mayor productor del metal, se está modernizando desde los años 70, reduciendo las emisiones de dióxido de azufre de unos 2 millones de toneladas a menos de 100 mil toneladas.
El multimillonario ruso comenzó la transformación de su compañía cerrando una planta de aglomeración para procesar mineral de níquel en Kola.
En agosto, Nornickel también cerró unas instalaciones de la era estalinista en Norilsk para mudarse a una planta moderna y reducir 370 mil toneladas de emisiones de azufre por año.
El próximo paso es capturar el dióxido de azufre en la planta Nadezhda de la ciudad, proyecto que la compañía calcula que costará unos $1.700 millones.
Green Patrol, una agrupación de control ambiental, dice que podría eliminar otras 900 mil toneladas de emisiones.
“Los esfuerzos podrían ayudar a volver a atraer a inversores preocupados por el medio ambiente, lo que ayudaría a las acciones de Nornickel”, señaló Kirill Chuyko, estratega jefe de BCS Global Markets en Moscú.


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