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Las buenas estrategias de desarrollo se caracterizan por ser inclusivas, preparando oportunamente a la gente a fin de que pueda incorporarse a ellas con solvencia

Migrar por voluntad no por necesidad

Los países deben crear estrategias integrales para desarrollarse mediante modelos que aprovechen sus principales potencialidades.
Pero la ruta definida solo puede ponerse en marcha con éxito si se dan los pasos necesarios oportunamente, preparando a la gente para que pueda desenvolverse con solvencia, logrando así un equilibrio entre necesidades del mercado laboral y cantidad y condición de la fuerza de trabajo.
En caso contrario, un tejido social sano podría dañarse de muchas formas. Hasta puede surgir la emigración para poder encontrar un trabajo satisfactorio, o los viajes laborales permanentes de algunos de los miembros de la familia reencontrándose el núcleo solamente los fines de semana.
Lo anterior ocurre en países grandes y desarrollados e incrementa el consumo energético y la contaminación por esos traslados en avión, automóvil o autobús.
Esto en muchos casos genera desarraigo indeseado y hasta desintegración familiar. Son la consecuencia de un avance no bien planificado en las naciones.
Vemos hoy que Panamá nos asombra con el ímpetu de su crecimiento a base principalmente de abundante y moderna infraestructura, además de ventajas especiales para captar inversión extranjera, pero una parte de su población no puede aprovechar la coyuntura porque mientras esta se impulsaba probablemente no se preparó oportunamente a la gente para beneficiarse de ella.
Ahora, cuatro de cada diez empresarios en Panamá tienen dificultades para encontrar la cantidad y calidad de empleados que ansían, como lo señala una nota de hoy en este medio.
El proceso de mejorar ese nivel educativo seguramente se dará, o quizás ya se esté dando en ese país, pero hay un desfase porque esto llevará tiempo.
Costa Rica por su parte, tiene un enorme potencial por su condición de ser la quinta nación en el mundo en protección del ambiente y por haber invertido en la salud y educación de su gente. No obstante, su desarrollo se está dando sin que obedezca a un plan país elaborado por consenso y que aproveche las condiciones antes mencionadas.
Por ello, hasta se menciona hoy la posibilidad de que algunos nacionales decidan arriesgarse a un cambio de tierra y cultura, con todo lo que eso significa cuando implica trasladar familias, para aprovechar circunstancias laborales en Panamá.
Sería muy deseable que los fenómenos migratorios externos o internos que se producen en estos momentos en el mundo por falta de correcta planificación, despierten en los gobernantes el deseo de hacerlo.


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