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Miércoles 6 Enero, 2010

“Menzages de txto en la telebición”

Muchísimas son las esferas de la sociedad sobre las cuales impacta de manera categórica e irreversible la revolución tecnológica llamada “teléfono celular”. Con este aparato, sobre la autopista de Internet, se vuelven ilimitadas e infinitas las posibilidades logísticas al alcance de la mano, literalmente hablando.
Como todo fenómeno social, su transcurrir puede ser analizado desde un sinfín de ópticas, al igual que sus impactos y consecuencias en el ser humano.
Desde hace un buen tiempo para acá, la televisión y el celular se casaron en un conveniente matrimonio, rentablemente lucrativo para ambos. El televidente por medio de su celular, con cargo económico a su recibo telefónico, deletrea sus más oscuros, atravesados o extravagantes sentimientos, los cuales son transmitidos “en vivo”, en un cintillo; a veces de caracteres ilegibles, por el tamaño o por la velocidad en que los corren, tanto que ni el mismo emisor se enteró de que ya se lo pasaron, ya sea en el programa de “moda”, o en aquellos de vídeos musicales donde sabe que concurren personas con idénticas afinidades y flojeras.
Lo anterior no pareciera más que una bombetada de moda, que se refugia en el sentimiento “nacionalista” de pertenecer todos al mismo saco, pues es más “chiva y to you” gastar ¢500 en un mensaje de texto que diga: “hijo te quiero” y que lo pasen durante el chinamo, que la “polada” de simplemente abrazar de todo corazón a aquel hijo y decirle de viva voz, de cuerpo presente y en compañía de un gratuito abrazo: hijo te quiero. La distancia tampoco es excusa, pues ciertamente resultan más baratos unos cuantos minutos de conversación telefónica, que el costo del mensajito, que de por sí, es de caracteres limitados.
Sin embargo, el fenómeno arroja un resultado de verdadero cuidado, y que debe hacer eco ineludible en todas las instancias involucradas con el sistema de educación costarricense; desde el señor Ministro de Educación (actual y futuro) hasta todos y cada uno de los educadores y educadoras de escuelas, colegios y universidades; tanto públicas como privadas.
Se trata del reflejo de la pésima ortografía, gramática y sintaxis, que tiene una gran y creciente parte de la población costarricense, especialmente de las nuevas generaciones, refugiadas cómodamente en el spelling o corrector ortográfico automático del computador, o simplemente en la falta de interés por las reglas de ortografía en general.
Hoy día se dice que es indispensable para abrirse campo en el mercado laboral, el contar con una segunda lengua. No obstante, la lectura de los susodichos mensajes de texto augura el desconocimiento acrecentado incluso de una primera lengua.
Las jóvenes de hoy se ven ligadas por un chavalo sin rostro que en programa de vídeos musicales escribe: “vusco acer amigas por mns o gordita de pchos grandes que Qre mi corazn, interezada pon #”. La interesada contesta ingenua: “gordita pero vonita, para conoser amigos de Hredia o al rrededores, solo X msn”. Ninguno de los dos aspira siquiera a un puesto de oficinista 1.

David Valverde Méndez
Constitucionalista
Céd. 1-995-249