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Jueves, 17 de octubre de 2019



COLUMNISTAS


Me duele la educación

Eleonora Badilla [email protected] | Martes 02 julio, 2019


Me siento doblemente obligada a tratar de que mi nieto, quien ahora tiene cinco años, se convierta en una persona empática, justa, con mucha conciencia y respetuoso de los derechos humanos. Entre el año pasado y este, no ha perdido ni una hora lectiva; tiene a su alcance (en la institución educativa y en la casa) tecnología de punta; está aprendiendo castellano, inglés, mandarín; a compratir, a colaborar y a trabajar en equipo. En unos 15 años, él y otras personas que pasaron por la educación privada, tendrán los conocimientos, las competencias y las habilidades para convivir en la sociedad y con el planeta y podrán optar, ganar y mantener los puestos de trabajo más sofisticados y mejor remunerados. Yo tengo la esperanza de que él, y las personas que pasaron por la educación privada hayan desarrollado su inteligencia emocional y sean respetuosos con muchos de sus congéneres que pasaron por la educación pública y solamente entre el año pasado y este han perdido meses de horas lectivas. A estas otras personas, a quien les prometimos el derecho a la educación, les hemos estafado. Llegarán al mismo punto en la historia que aquellos, sin la preparación mínima necesaria para aprobar los exámenes de bachillerato; sin la experiencia laboral que pedirán los empleadores y sin la para mantener la paz social.

En nuestro país, el año pasado, entre dos derechos: el de la educación y el de la huelga, se impuso el segundo. Y este año, entre la desinformación y la transparencia, se triunfó la primera. Todo en detrimento de la educación pública, de un país que una vez fue referente en la calidad de la educación pública.

Las huelgas, efectivamente son un derecho. Pero no sobre los derechos de los y las estudiantes.

Por otra parte, no me sorprenden las protestas y marchas estudiantiles. Como estudiante protesté y marché muchas veces y aún como adulta, sigo marchando, y quienes me conocen, saben que sigo protestando. Apoyo la manifestación de apoyos e inconformidades pero es necesario que quienes lideran y convocan a la protesta, tengan conocimiento de cómo manejar movimientos sociales y control sobre las acciones, pues de lo contrario, se sale de las manos y las consecuencias pueden ser muy negativas para todas las partes; para todos nosotros; para todo el país.

En el contexto actual, las protestas estudiantiles, me preocuparon mucho por – al menos – cuatro razones de fondo: la violencia; la desinformación; el oportunismo y la desconexión entre lo que se quiere y lo que se pide.

La violencia verbal y física no debe ser aceptada, ni estimulada. La violencia por parte de las autoridades contra estudiantes es inaceptable; la violencia por parte de estudiantes es reprochable. No se puede tolerar ni una ni otra. La escalada de la violencia es algo que debemos evitar a toda costa.

En cuanto a las razones que esgrimieton para protestar, se nota una gran desinformación. Llevan toda la razón que quejarse por el precario estado de la infraestructura educativa, que tiene décadas de estarse deteriorando.

Pero, hay otras demandas que se basaron en desinformación y manipulación de la realidad.

El asunto de los baños neutros, por ejemplo es una excusa muy superficial.

Se ha explicado, hasta el cansancio , que no se trata de baños mixtos ni trans como se ha querido hacer ver, ni se obliga a nadie que no quiere utilizarlos a que lo haga. Son baños individuales, unisex, como los de las casas, los aviones, los autobuses y los comercios pequeños.

Sobre los drones ya escribí en estas mismas páginas un artículo completo que llamé Deja Vú. Los mismos argumentos simplistas que se opisieron en la última década del siglo pasado a la introducción de las computadoras en la educación. Las prioridades, para ese tipo de pensamiento, es lo que se necesita ahora, ya de inmediato, descuidando la preparación de las necesidades que tendrán niños, niñas y jóvenes en el futuro cecano. Una visión más sistémica del desarrollo hace comprender que, sin descuidar las necesidades del presente, es necesrio preparar a las nuevas generaciones para lo que les va a tocar enfrentar. Estos drones se utilizarán en los Colegios Técnicos Profesionales con énfasis Agropecuario para modernizar el área agrícola, con temas de agricultura de precisión. Si no le damos la oportunidad ahora a estos jóvenes de aprender a usar la tecnología que van a necesitar, los estaremos condenando a la miseria.

También hace unos meses me referí al cambio en la evaluación y a las pruebas Faro, que vendrían a sustituir al agotado bachillerato. En la actualidad, Costa Rica tiene 2 millones (leyó bien) de personas que no han podido aprobar su bachillerato, por lo que no tienen accceso a continuar con su educación ni pueden optar por empleos que les garanticen un mejor nivel de vida. Las pruebas Faro, en vez de solamente evaluar memoria, van a validar las capacidades y habilidades que tienen las personas al salir de la educación secundaria.Son pruebas diagnósticas, (que se hacen en décimo y se puede repetir en undécimo) que van a sustituir a otra que castiga y excluye.

El oportunismo de quienes desean desestabilizar al país, utilizando a los estudiantes es indignante. Además de los vídeos que muestran a sindicalistas arengando a los estudiantes para que pidan la cabeza del ministro, diputados de varias fracciones piden lo mismo, cuando una de las quejas de quienes protestan, está en sus propias manos. Me refiero a la Educación Dual, que por ser proyecto de Ley, es potestad de los legisladores. ¿Habráse visto desatino igual?

Esto, me lleva al punto que he llamado desconexión. Para solucionar estas demandas, se pidió la salida del ministro Mora. El proyecto de Educación Dual, va a seguir su curso en la Asamblea Legisltativa con o sin Mora. La infraestructura escolar va a seguir estando en pésimo estado, como ha estado desde hace décadas, gracias a los nudos gordianos de las Juntas de Educación y el Departamento de Infraestructura Escolar del MEP. Con la salida del Ministro, seguiremos con el bachillerato, agrandando el número de 2 millones de personas sin posibilidades de superación personal y laboral. Y los y las docentes seguirán sin rendir cuentas.

¡Cómo me duele la educación pública del país! Mi esperanza ahora queda en mi nieto. Espero que nunca se le olvide que la educación de calidad es la única forma digna de la superación personal y social. Quisiera visualizar que dará la lucha para que quienes estarán asistiendo a la educación pública puedan tener tecnología de punta; optar por experiencias de aprendizaje vivenciales; que sus docentes están muy bien formados, que rindan cuentas; y que el respeto a los derechos humanos sea para todas las personas, como manda la constitución del país.







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