Leiner Vargas

Leiner Vargas

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Martes 4 Noviembre, 2014

Ha llegado el momento de trabajar juntos y superar esta amarga lección que los datos de la Encuesta de Hogares nos deja al descubierto


Reflexiones

Más pobres y más iguales

La reciente publicación de la Encuesta de Hogares del año 2014 presenta un panorama muy desalentador en el comportamiento de la pobreza y controversial en el campo de la distribución del ingreso.
Efectivamente la pobreza aumentó en 2014 para llegar al 22,4% de los hogares y un 24,6% de las personas. Existen 318.810 hogares en pobreza y un total de 1.170.634 personas pobres. En contrapeso, el índice de desigualdad medido por el coeficiente de Gini muestra una mejora, al pasar de 0,522 a 0,516 entre 2013 y 2014.
Debemos recordar que este último indicador se lee en positivo al acercarse a cero, seríamos más iguales y en negativo al acercarse a uno, seríamos más desiguales. Somos entonces más pobres y más iguales.
Son las regiones Huetar Caribe y Huetar Norte las que tienen mayores disminuciones en el ingreso por hogar, explicado esencialmente por la carencia de empleos y la disminución relativas del salario.
Sin embargo, la región Brunca sigue siendo la más pobre y más desigual del país. La pobreza rural en general supera el 30% y la pobreza urbana sube al 19,5%.
Los datos nacionales de las personas en extrema pobreza también son desalentadores. La pobreza extrema promedio sube al 6,7% de la población para 2014. Es destacable el dato de que alrededor de un 40% de las familias pobres de zona urbana recibe algún subsidio o beca y ese porcentaje es de 49,5% para las familias pobres en zona rural, lo que significa que la severidad y magnitud de la pobreza se ve claramente disminuida por la participación del Estado, que muy probablemente superaría el 35% del total si no existiera la seguridad social y los programas de soporte social, tales como la red de cuido, Empléate, Avancemos o las transferencias del sistema de pensiones no contributivas de Asignaciones Familiares con las que cuenta el país.
El talón de Aquiles de nuestra economía sigue siendo el empleo, la raquítica situación del empleo rural y la catastrófica situación del empleo entre los pobres.
El desempleo entre los pobres es de alrededor del 24% y el empleo informal supera el 72% del total. El problema central radica en que tenemos menos ingresos por trabajo, además de que en condiciones de alto desempleo, el salario promedio del sector privado no supera ni siquiera la inflación para 2014.
Pobres y más iguales, catastrófica situación que urge al gobierno a actuar y favorecer el crecimiento económico, el empleo y las oportunidades para las familias rurales y urbanas en condición de pobreza. La pobreza avanza y la desesperanza crece entre aquellos que han perdido las oportunidades.
Ha llegado el momento de trabajar juntos, de hacer la tarea, de hablar menos y hacer más, de tender puentes y arrollarse las mangas para trabajar por el país de todos y superar esta amarga lección que los datos de la Encuesta de Hogares nos dejan al descubierto.

Leiner Vargas Alfaro

www.leinervargas.com