Más de lo mismo

He estado luchando con mi atención enfocada a un pequeño espacio de la administración pública como es el Museo de Arte Costarricense, y he tratado de que ese ente se enrumbe por la legalidad y por el respeto a los artistas nacionales, los cuales merecen un mejor lugar que la bodega en la cual se encuentran las 6.800 obras de ese ente en peligro de un daño severo.
El museo es solo una muestra micro de lo que se da en toda la actual administración pública. La ineptitud es otra forma de corrupción, tal vez la peor.
El funcionario público, sobre todos los que han sido nombrados a dedo, se creen con derecho a hacer lo que les dé la gana. Parecieran desconocer el Principio Constitucional de que “los funcionarios públicos son simples depositarios de la autoridad. Están obligados a cumplir con los deberes que la ley les impone y no pueden arrogarse facultades no concedidas en ella” (art. 11).
El principio de legalidad también lo enuncia la Ley de Administración Pública en su artículo ll cuando dice que la “Administración Pública actuará sometida al ordenamiento jurídico y solo podrá realizar aquellos actos... que autorice el ordenamiento”.
La Junta Directiva que pareciera desconocer la ley no debió haber accedido a prestar las instalaciones del Museo para fiestas de quince años, para eventos publicitarios de compañías como la Coca Cola o la Sony. No podía realizar contratos con instituciones para obtener fondos para el Museo porque era ilegal. ¿Para que necesitaban más dinero si más bien había una subejecución del presupuesto del museo?
La Junta Directiva nunca debió haber permitido darle espacio en todas las instalaciones del museo a un solo artista por seis meses o más y en consecuencia, eliminar el guion que es la exposición de los artistas más representativos de la plástica costarricense (violación del art. 2 de la Ley de Creación del Mac).
La Junta Directiva, y su presidente Sr. Ricardo Alfieri Rodríguez apoyaron la arbitraria decisión de que todas las obras debían someterse a catalogación o restauración como si antes de ellos no se hubiera realizado ninguna labor de ese tipo, y como si no se pudieran realizar esas labores y mantener un guion con 150 obras.
Por el momento el museo solo ha hecho la catalogación de 500 obras, ¿para cuándo tendrán listas la 6 mil que faltan?
Ni el señor Rodríguez, Director de la Junta Directiva del museo, ni esta última, pueden alegar desconocimiento de la ley o del Reglamento del Museo de Arte Costarricense y prestarse a aprobar las ilegalidades y las erráticas ocurrencias de la señora Urbina. Todos ustedes, señores miembros de dicha Junta Directiva, son responsables de esa inepta gestión y de haber convertido al MAC, ente regente de las artes plásticas en el país, en una caricatura de lo que debe ser un museo.

Paul Woodbridge
Abogado y artista
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