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Martes, 19 de marzo de 2019



EDITORIAL


Mantenemos una ciudad con humo

| Lunes 07 junio, 2010




En medio del caos y el humo que acompañan a los costarricenses que deben atravesar la ciudad para ir a sus actividades, se celebró el sábado el Día Mundial del Ambiente

Mantenemos una ciudad con humo

No cuenta el país con un plan integral conducente a tener un transporte público libre de humo contaminante, moderno y eficiente. Algo de lo que no pueden carecer quienes, como Costa Rica, se precian de cuidar el ambiente. Algo que no guarda coherencia con la promesa de que seremos la primera nación carbono neutral (que compensa las emisiones de dióxido de carbono con iniciativas conservacionistas) en 2021.
Además de ver el tema del transporte público desde la perspectiva ambientalista, que de hecho es nuestra obligación, este debe ser tomado en cuenta porque, además, constituye un serio problema para la población en general desde otros varios puntos de vista como la economía nacional, empresarial y familiar, el ahorro de tiempo y de combustibles y la salud.
Por otro lado, en el ámbito privado y personal, tampoco hay un plan integral en marcha, importante en buenos resultados, que nos mueva hacia el cambio en el sentido de estimular el uso de vehículos “verdes”.
Así, en medio del caos y el humo que acompañan en su día a día a los costarricenses que deben atravesar la ciudad para dirigirse a sus actividades, se celebró el sábado el Día Mundial del Ambiente.
Lo que vemos son iniciativas aisladas de empresas, organizaciones y personas, pero no un plan integral diseñado para cumplir objetivos. Sin embargo, se sabe que esta situación no es sostenible.
Se le pide a la ciudadanía que utilice más el transporte colectivo público pero este es de mala calidad e ineficiente y constituye una fuente de contaminación por humo.
Se habla de que utilicemos las bicicletas, tan buenas para hacer ejercicio y libres de humo, pero no contamos con ciclovías y, por el contrario, contamos con muertos y heridos por haberse aventurado a andar en este tipo de vehículo en una ciudad que no cuenta con bicicarriles.
En este país en vez de dotar a la gente con la infraestructura que le posibilite actuar de un modo acorde con la protección del ambiente, teniendo las calles, aceras y seguridad adecuadas, así como el transporte público decente que se merece, se les obliga a dejar en su casa un día a la semana sus vehículos particulares y lanzarse al caos y la inseguridad como si con ello se fuera a llegar a una verdadera solución de los agobiantes problemas.