Malas noticias se acumulan en los mercados al inicio de este año
Desde la depreciación de la moneda de China hasta el derrumbe del petróleo pasando por el retiro del estímulo por parte de la Reserva Federal y los aumentos en el costo del negocio de financiamiento, las cosas que mantienen despiertos de noche a los inversores vuelven a saltar en 2016. Bloomberg/La República
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 Año nuevo, los mismos miedos. Solo que ahora atacan todos a la vez. Para las acciones estadounidenses, esto ha significado el peor comienzo desde la crisis financiera, mientras que en Europa la volatilidad estalló en niveles no vistos durante un decenio.
Desde la depreciación de la moneda de China hasta el derrumbe del petróleo pasando por el retiro del estímulo por parte de la Reserva Federal y los aumentos en el costo del negocio de financiamiento, las cosas que mantienen despiertos de noche a los inversores vuelven a saltar en 2016.
No hay mucho de nuevo, pero la persistencia resulta perturbadora, sobre todo cuando amortiguadores como las valoraciones y el apoyo del banco central están volviéndose en contra de los alcistas.
El resultado ha sido una de las retiradas más veloces del riesgo en la historia por parte de los inversores que regresan del receso de Año Nuevo.
Apenas transcurridos unos días de 2016, firmas de Wall Street como Citigroup y Royal Bank of Canada ya redujeron las posiciones alcistas para los títulos estadounidenses este año, en tanto los analistas enfocados en una sola acción pronostican que las ganancias del cuarto trimestre se contraerán más de 6% después de predecir una expansión en agosto.
“El mercado obviamente se alza sobre el muro de miedo, pero en este momento el miedo resulta un poco más realista”, dijo Brad McMillan, director de inversiones de Commonwealth Financial Network en Waltham, Massachusetts, que tiene a su cargo $100 mil millones.
En un lapso de tres días, se borraron más de $2 billones del valor de los títulos globales, la volatilidad en los indicadores bursátiles más amplios avanzó 13% o más, y se perdió un 8% del precio del petróleo. Casi todo –desde los bonos basura hasta el cacao y el café- cayó.
La caída se profundizó este jueves, en tanto el índice ShanghaiComposite de China se desplomó otro 7%, llevando su pérdida anual hasta casi 12%.
El índice StoxxEurope 600 cayó más de 3%, mientras que el índice DAX de Alemania se encamina hacia su mayor baja semanal desde agosto de 2011. Los futuros en el índice Standard Poor’s 500 declinaron 2,3%.
Tal como sucedió antes, la causa inmediata es China. Datos que demuestran la debilidad de la industria esta semana provocaron una caída del índice CSI 300.
Los mercados se enturbiaron cuando el banco central del país rebajó su tasa de referencia por octavo día consecutivo y dijo que las reservas en moneda extranjera se contrajeron en un nivel récord en diciembre, alimentando temores en cuanto a la fortaleza de la segunda economía más grande del mundo.
China fue uno de los culpables cuando los mercados colapsaron en agosto, oportunidad en que la Reserva Federal todavía no había comenzado a ajustar y las expectativas relativas al crecimiento mundial en 2016 eran mucho más altas que ahora.
Otro fue el estrés en los mercados de crédito. ¿Es posible que ambos estén relacionados?
Una de las hipótesis más aterradoras planteadas en agosto era que un repliegue de las reservas en moneda extranjera por parte de los bancos centrales dejara sin liquidez a los mercados, un proceso a veces denominado retracción cuantitativa. Los bancos centrales que reducen las reservas para combatir una salida de capital o manejar las monedas hacen que haya menos dinero en el sistema financiero dado que el efectivo se entierra en activos en moneda local.


 


 

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