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Sábado 10 Noviembre, 2012

Si un puente está calculado para resistir un determinado peso, jamás podrá pasar sobre él un peso mayor pero, ¿existía esa señal en el puente en reparación?


Los puente Bailey del MOPT

La buena señalización de las carreteras salvan vidas pero en nuestro país esto pareciera no importar. Además nos hemos ganado el premio de tener las peores carreteras de la región, algo que distingue a los gobiernos que hemos tenido.
Como en todos los países, hay gente inculta que destruye o roba las señales; sin embargo, la obligación del gobierno es tener inspectores que denuncien cuando esto sucede y una señal sea remplazada en el menor tiempo.
La señalización horizontal que igualmente ayuda, por lo general, es hecha con pintura de mala calidad, pues en pocos meses desaparece. Todo sucede aquí, pero lo que no tiene fundamento y resulta inexplicable es la irresponsabilidad de no colocar señales grandes y visibles en los tramos de carreteras en construcción, en especial, si se trata de puentes, como en el Bailey colocado en la autopista General Cañas donde una pesada grúa excede su peso y lo quiebra al no existir señal de tránsito que pueda indicar a los conductores de vehículos pesados el peso que la estructura provisional puede soportar.
Más grave es saber que debajo del puente en construcción existían personas trabajando, como el tractorista que se salvó de milagro. Todas las señales de tránsito tienen que existir en una carretera cumpliendo con los lineamientos establecidos por tratarse de elementos físicos que indican al usuario de las vías de circulación, la forma correcta y segura de transitar por ellas.
Que estas señales estén ahí es responsabilidad de las autoridades encargadas de las construcciones, por lo tanto, deben mantenerse en lugares visibles y en óptimas condiciones de conservación. Insisto, si un maleante las destruye o un ladrón las roba, deben ser repuestas de manera inmediata a cualquier hora del día o de la noche.
En la construcción de este puente, además de la falta de señalización, no existía autoridad que vigilara exceso de velocidad, peatones caminando, ciclistas circulando por la vía, ancho de los vehículos y menos si se trataba de equipo pesado que estuviera circulando.
Las señales preventivas en un país que se jacta de estar cerca del desarrollo son omitidas por nuestras autoridades constantemente, como sucede en los puentes del Castella y la carretera que va a Tibás.
Las señales son para indicar los peligros que tiene el camino sobre la existencia de una situación peligrosa. Tienen que estar en el famoso “puente de la platina” y en el Bailey de la misma autopista. No sólo es para prevenir accidentes, sino para evitar muertes de peatones y trabajadores.
Existen las señales restrictivas que indican al usuario las limitaciones o las prohibiciones en la regulación del tránsito. Si un puente está calculado para resistir un determinado peso, jamás podrá pasar sobre él un peso mayor pero, ¿existía esa señal en el puente en reparación? Ahora, quieren cortar el hilo por la parte más débil: culpar al chofer de la grúa; cobrar el puente a los dueños de la empresa. Estoy seguro que al respecto no existen regulaciones.

Eliseo Valverde Monge
Médico