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Miércoles, 12 de diciembre de 2018



NOTA DE TANO


Los proyectos CERRAR y Liga Premier son urgentes y revolucionarios

Gaetano Pandolfo [email protected] | Martes 02 febrero, 2016


Costa Rica sigue enclochada y no se permite meter primera.
Atascada en una maraña de leyes; atrapada en una burocracia bien afianzada y acomodada, repleta de vagabundos y privilegios; sin poder dar un paso al frente por los compromisos que firman los partidos políticos en las campañas con los contribuyentes, propietarios de edificios, líneas de buses, agencias publicitarias, empresas constructoras y decenas de etcéteras, en cada ocasión que se busca hacer algo distinto, revolucionario y diferente, salta la oposición y se frena el proyecto.
En estos días se presentaron dos proyectos revolucionarios dirigidos a cambiar las cosas; a romper la rutina; a orientarse hacia algo más razonable y novedoso.
El primero es político; el otro es futbolístico.
El diputado Ottón Solís presenta el proyecto CERRAR y el presidente de la Federación de Fútbol, Rodolfo Villalobos la creación de la Liga Premier.
Cualquier costarricense que siga los acontecimientos políticos de nuestro país, sabe que la propuesta de don Ottón es magnífica, urgente y necesaria. Hay instituciones que no sirven para nada, solo para albergar burócratas aferrados a sus puestos como garrapatas. Hay duplicidad de funciones porque dos o tres instituciones hacen lo mismo, si es que hacen algo. Sus empleados, con escasas excepciones, vegetan en oficinas donde el servicio al cliente es el último número de la agenda. Concentrar en una sola institución o ministerio las entidades que tienen que ver con el servicio social en el país es una excelente idea.
Pero ya saltaron los detractores que apelan al costo social del proyecto, sin estudiarlo, debatirlo o mínimo conversarlo con su proponente.
Igual con el fútbol; el plan de la Liga Premier es novedoso, excitante, interesante; busca salir de esta aburrida y gastada forma de jugar un campeonato donde nueve equipos vegetan y tres arrasan con las coronas. Se trata de innovar, de romper la rutina, de canalizar algo diferente, distinto.
Claro, el plan busca reducir el número de equipos en la primera división y los chicos pegan el grito al cielo.
Costa Rica urge de cambios revolucionarios que deben hacerse en democracia, pero revoltosos incrustados en las entidades lo impiden.
Lo lamentable es que ellos siempre ganan y nada cambia, y todo sigue igual… y nos hundimos día a día, lentamente, en vuelo directo al caos.