Arturo Jofré

Arturo Jofré

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Viernes 29 Julio, 2011


Los diablillos de la concesión

En tiempos pasados la palabra concesión a multinacionales habría tenido una oposición de índole ideológico. Ahora tiene otras fuentes: intereses económicos sectoriales, organizaciones ambientalistas, y el temor a los diablillos que emergen en cada concesión… ¡Y qué diablillos! Son verdaderas termitas que terminan destruyéndolo todo.
Ha habido experiencias que han estigmatizado la figura de la concesión, pero esta sigue siendo una vía importante hacia el desarrollo. Costa Rica está entre los que tienen las peores carreteras del mundo y es superado por todos los países de la región (Foro Económico Mundial), no podemos seguir así.
La concesión de muelles en Limón está recibiendo la oposición de un importante grupo del sector bananero, además de la tradicional postura del sindicato de Japdeva. El Ministro del ramo está dando una lucha en varios frentes, pero necesita informar con más precisión a la opinión pública. Lo importante es que hay otros proyectos en camino, especialmente en el campo de obras públicas.
La población a los que tiene temor es a los diablillos, que aparecen cada vez que se habla de concesión. Hay aquellos que buscan agigantar sus cuentas bancarias sin importar los medios, andan agazapados buscando la oportunidad de lanzarse a la presa. Estos tipos se pasean en todo, hasta matar el alma nacional, la cual descansa en la confianza.
Hay otros diablillos que son honestos, pero inexpertos, descuidados o simplemente irresponsables. Hacen un daño enorme al país. Gracias a ellos los contratos quedan confusos, omisos.... Las “tortas” empiezan a aparecer en el camino, pero ya es tarde. En Costa Rica hay poca experiencia en concesiones exitosas, por lo que es fácil que se caiga en manos de este tipo de diablillos.
Los otros diablillos aparecen en la etapa de fiscalización. Son las autoridades que deben supervisar y captar cualquier disfunción… pero fallan. Son los que siempre llegan después. Organismos como la Contraloría General y los entes de fiscalización de cada institución, tienen un rol crítico, pero usualmente son los medios de comunicación los que descubren la destrucción que provocan los diablillos, los que deben controlar llegan después.
Hay que hacer un blindaje que no deje espacios ni facilite la acción de los diablillos. Los partidos, además de diablillos, tienen gente capaz y honorable en sus filas, ellos son los que deben liderar los procesos de concesión. Si seguimos llenando puestos bajo la premisa de que el aparato público es el botín de vencedores, ya sabemos a dónde llegaremos. La Comisión Investigadora de Concesiones de la Asamblea Legislativa puede ayudar mucho en este campo.
Debemos asegurarnos que tenemos profesionales con amplio conocimiento en las experiencias internacionales en este campo y que se persigan las responsabilidades administrativas y penales ante cada tumor maligno de gran tamaño. Hay muchos millones de dólares en este juego y también mucha esperanza.

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