Nuria Marín

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Lunes 3 Noviembre, 2008

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Lo cierto de lo incierto

Nuria Marín

Mañana serán las elecciones en Estados Unidos. Culmina —¿o no?— un proceso de variados frutos que va desde romper hitos históricos (ruptura de techo de cristal), revivir malas prácticas (campaña negativa), y como todo proceso de elección tener como invitada de privilegio la incertidumbre.
Vale recordar la sorpresa de 2000, cuando en una misma noche fallaron en dos oportunidades las encuestas producto del cerrado resultado en Florida que al final se definió por la irrisoria diferencia de 537 votos.
En las próximas horas la incertidumbre será la reina de la fiesta. Si bien las encuestas se inclinan al momento de escribir este artículo por Obama recordemos que estas reflejan el voto popular y no el del Colegio Electoral. Hay que seguirles el pulso a los estados “péndulo” como Florida, Colorado y Nevada.
Interesantes indicios son la situación de indefinición en tres de ellos, Missouri, Nuevo México y Ohio que históricamente reflejan el resultado nacional de las elecciones. En el caso del primero, este ha acertado en 25 de las últimas 26 elecciones y según Real Clear Politics el margen a favor de Obama es de tan solo un +0,2%.
Las primarias mostraron una fuerte volatilidad del electorado y cambio en los patrones de participación. Esto se une a factores tan complejos e invisibles como el componente racial.
Conocido en Estados Unidos como factor Bradley, luego de que en 1982 el candidato a gobernador Tom Bradley sobrado en las encuestas sorpresivamente perdiera, preocupa una sobre representación en favor de Obama en las encuestas ante un electorado reticente a mostrar su verdadera intención de voto para no ser percibido como racista.
Hay también preocupación de que exista una sobre muestra de jóvenes al ser común que las encuestas empleadoras los utilicen en recabar la información base de las encuestas (generación de sesgo), además de que esta población resulte frente a entrevistadores jóvenes más proclive a responder los cuestionarios (sobre sesgo). Esto también beneficiaría a Obama.
Fuente de incertidumbre resultan también los registros de electores y los sistemas de votación. A diferencia de Costa Rica, donde contamos con el Tribunal Supremo de Elecciones, órgano imparcial y encargado del proceso nacional, en Estados Unidos el registro y sistema de votación es responsabilidad de los estados y de autoridades con participación partidaria.
Por último, se proyecta que un 30% de la población ha recurrido al voto temprano (permitido en 34 estados). Históricamente este no ha variado los resultados finales, sin embargo, puede darse la excepción a la regla.
En síntesis, vale recordar que en política lo único cierto es lo que ya pasó.