Federico Malavassi

Federico Malavassi

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Jueves 16 Abril, 2015

Libertad de prensa

Esta gestión del PAC no es buena para la libertad de prensa, para el derecho a la información y para los derechos relacionados con ello.
En menos de un año ha sufrido importantes fallos de la Sala Constitucional por sus restricciones a la libre información.
Lo singular de la situación radica en la divergencia entre lo que se dice y lo que se hace. Quienes antaño y desde las filas del “No” despotricaban contra una supuesta falta de libertad ahora, con un poquitillo de poder, se retratan como auténticos liberticidas.
Quienes hace apenas unos meses se “apeaban” las matas de la Casa Presidencial como símbolo de apertura y transparencia han evidenciado su falta de consistencia y también han tenido que soportar fallo, crítica y su propia contradicción.
Acostumbrados a externar crítica a diestra y más a siniestra, algunos de los conspicuos representantes de esta esta versión del PAC olvidaron la naturaleza de la libertad de prensa y las obligaciones de quienes tienen el poder. Les quedó cómodo el doble discurso, evadir sus responsabilidades como integrantes de un gobierno y empezaron a poner cortinas, restricciones y trabajar en la limitación legal.
Es cierto que, para quien no está preparado, no es lo mismo verla venir que bailar con ella. Pero también es evidente que cuando algunas cosas no están entronizadas en nuestras creencias, entonces resultará muy difícil actuar en armonía con ellas. Por tal motivo aparecen proyectos contra la libertad (especialmente la de los medios de comunicación) en distintas dependencias públicas, por ello se aprueban iniciativas para limitar la información, por ello ha habido necesidad de acudir a la Sala Constitucional y por ello la Sala ha tenido que condenar tanto al Directorio de la Asamblea como al Ejecutivo por su negativa a respetar una libertad básica y elemental.
No hay que olvidar que el propio Presidente, airoso y resentido, reclamó a los medios sus contenidos e información. Es obvio que hay resentimiento.
¿Cuántos esfuerzos de ministros y diputados están implicados en este afán liberticida? Ese es el punto. En una de las versiones de la intentona contra la libertad de prensa se habló de que 23 abogados (¿hipérbole?) redactaron sanciones sin estar de acuerdo con ellas. ¿No tenían nada mejor, útil y necesario que hacer? ¿Ni siquiera fueron capaces de esgrimir las fórmulas legales que les excusan de caer en conductas liberticidas?
Me preocupa con razón que lo acontecido sea apenas un poco de lo que está trabajándose en las distintas dependencias del gobierno. Es claro que tanto desde la Asamblea Legislativa como desde algunas dependencias del Ejecutivo están apareciendo constantemente amenazas contra una importante libertad republicana. No se trata de casualidades sino de una constante innegable.
Dice el Evangelio que de la “abundancia del corazón habla la boca”. ¿Qué es lo que abunda en esta gestión del PAC?

Federico Malavassi