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Jueves 19 Agosto, 2010

Liberación, ayer, hoy y mañana

Precedido de historia con la revolución, la Junta, la Constituyente, la abolición del ejército, la nacionalización bancaria y el ICE nació el Movimiento de Liberación Nacional el 12 de octubre de 1951, en La Paz de San Ramón, Alajuela.
El próximo año cumpliremos 60 años, constituyéndonos en el partido de más larga tradición histórica en la evolución política de Costa Rica.
Hemos participado en 15 elecciones y ejercido el gobierno nueve veces con el mismo nombre y la misma bandera, construyendo orgullosamente la Costa Rica de hoy.
¿Cual será —entonces— el secreto de esa respetable y fecunda longevidad política?
Y nuestra respuesta —avalada por 55 años de militancia sin una sola intermitencia— es que ha sido un partido ideológico, socialdemócrata, pero sin dogmas. Ni la lucha de clases del comunismo de ayer ni el mercado del neoliberalismo de hoy. Que no ha sido secta que fanatiza ni Iglesia que excomulga.
Un partido estudioso —sin anteojeras— de la realidad nacional y mundial. Policlasista, y no de clase, de grupo o sector. Incluyente, no excluyente. Abierto, para los que llegan y para los que vuelven.
Un movimiento político democrático que ha entendido y practicado el principio ético y filosófico de que un partido es un medio y no un fin. Que el fin es el ser humano.
Pragmático, para saber que cuando cambian las circunstancias mundiales o nacionales —a veces estas últimas consecuencia de sus propias transformaciones internas— también cambian los medios. Que se resiste a ser museo de antigüedades ideológicas o políticas.
Semillero de liderazgo político nacional también ha sido Liberación. Unos, desde nuestra trinchera, han alcanzado la Presidencia de la Republica, desde don Pepe hasta la presidenta Chinchilla, pasando por Orlich, Oduber, Monge, Figueres Olsen y Arias Sánchez. Otros han emigrado, sirviendo a la oposición, llegando a la Presidencia o quedando en el camino.
Tal vez podamos establecer en estos 60 años de Liberación Nacional dos etapas que se han complementado e integrado para bien de Costa Rica y del partido.
La primera se inicia con don Pepe en el 48, pasa por Orlich y termina con Oduber en 1978, asociada a un modelo económico keynesiano de intervención del Estado y de sustitución de importaciones tipo Cepal. La segunda —con la gravitación del Consenso de Washington— se inicia con Monge en 1982 con los Programas de Ajuste Estructural, pasa por Arias, Figueres Olsen, de nuevo Arias y continúa con la presidenta Chinchilla Miranda, incorporándonos cada vez más a la economía mundial.
En esta etapa, en menos de 30 años, pasamos de un país de una economía de base agropecuaria a una de conocimiento y servicios con una política exterior con visión mundial y tratados comerciales que nos abren mercados de casi 3 mil millones de personas.
Pero, también —no lo ocultemos— esas transformaciones externas e internas nos plantean serios problemas y retos de necesarios ajustes y hasta rectificaciones que exigen imaginación y coraje políticos. Otra vez: estudio, ideas y soluciones. No dogmas, ni recetas, viejas o nuevas.
Por ejemplo, que la política también es ética y vocación de servicio. Que los beneficios de la globalización y las aperturas lleguen al mayor número. Que una más justa participación en la riqueza nacional es buena para todos. Que no hay democracia sin el pueblo.
Y hoy, tenemos una gran responsabilidad con Costa Rica que nos entregó generosamente su confianza y esperanza elevando a la primera mujer a la Presidencia de la Republica, la Licda. Laura Chinchilla Miranda, con casi un 50% de respaldo popular. Apoyar a la presidenta Chinchilla es una exigencia patriótica, empezando por los liberacionistas y el Partido Liberación Nacional.
Celebremos y pongamos sobre el altar de estos 60 años una muy buena administración Chinchilla y una mejor Costa Rica y todos juntos, presurosos, emprendamos mañana la marcha jubilosa para colocar de nuevo en la cima de las próximas elecciones el pendón victorioso de Liberación Nacional.

Francisco Morales Hernández