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Latinoamérica, a la caza del turista adinerado

Londres
EFE

Los países latinoamericanos cerraron su participación en la feria internacional de turismo de Londres, que llegó a su fin, con la voluntad de mejorar la frecuencia de vuelos con Europa y con la intención de sacar partido a su naturaleza y cultura para atraer al turista de clase media alta.
Durante cuatro días, Latinoamérica dejó en el World Travel Market (WTM) un sabor auténtico, lleno de color y de tradiciones ancestrales, de indígenas que sobreviven a la globalización, de restos arqueológicos de gran valor y de parajes naturales inconmensurables.
Los expositores latinoamericanos destilaron vida y alegría por sus cuatro costados, una técnica atractiva para captar la atención de los tour-operadores, cadenas de hoteles y hombres de negocios que deseen invertir en el mercado turístico del otro lado del Atlántico.
Un cuarteto de mariachis capitalizó el protagonismo delante del stand de México, país que ha visto aumentar su porcentaje de visitas turísticas en un 5% entre 2007 y 2008, y que espera continuar esa buena línea gracias a los vuelos directos que unirán México DF con Londres y Madrid a partir de 2009.
La conexión es vital para impulsar el turismo en América Latina y en ello trabaja un país como Uruguay, que terminará en las próximas semanas las obras del nuevo aeropuerto de Montevideo, el Aeropuerto Internacional de Carrasco, con capacidad para recibir a 2,5 millones de pasajeros al año.
Países como Chile, Argentina y Ecuador aprovecharon la ocasión para exponer al mundo la belleza de su naturaleza y hacer de ello un incentivo para atraer al turista de clase media alta, sensibilizado por el medioambiente y quizás un poco harto del cemento de las grandes ciudades.
Las ballenas de la Patagonia chilena, las cataratas de Iguazú -que podrían ser en el futuro declaradas patrimonio mundial de la Humanidad- y las ecuatorianas islas Galápagos, donde Charles Darwin desarrolló la teoría de evolutiva de la selección natural, fueron algunas de las perlas turísticas que Latinoamérica potenció durante el World Travel Market.
Perú, el país con más “autenticidad” y valor histórico de América según los turistas que pasaron por la feria, apostó por su pasado -tanto el inca como el mochica- y por los hallazgos arqueológicos ubicados en el sur y en el norte del país.
Los países de América Central optaron por unir fuerzas y presentarse al mundo con una marca conjunta, Centroamérica, que les define y les identifica como región de interés histórico en la que, además, está el 7% de la biodiversidad del planeta.
Belice, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá compartieron un expositor exótico y diverso, aunque con un mismo objetivo: convertirse en un conjunto valioso para los mercados lejanos y aprovechar que el visitante europeo quiere conocer más de un país cuando toma un vuelo de larga distancia.
Rubén Rochi, ministro de Turismo de El Salvador, aprovechó su estancia en la capital británica para presentar su candidatura como secretario general adjunto de la Organización Mundial del Turismo (OMT) y explicó que si llega a ostentar dicho cargo velará por los intereses de las regiones emergentes ante las potencias turísticas.
El único país que habló abiertamente de un turismo regional fue Brasil, cuyos responsables presentes en esta feria destacaron que la relación con sus vecinos sudamericanos es tan importante como la voluntad de atraer al turista europeo.
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