Logo La República

Viernes, 14 de diciembre de 2018



COLUMNISTAS


Las resoluciones de Año Nuevo

Carlos Denton [email protected] | Miércoles 31 diciembre, 2014


Después de todo el ser humano prefiere lo conocido y los hábitos adquiridos que algún tipo de cambio importante en su vida; existe en una zona de confort relativo y ¿para qué cambiar?


Las resoluciones de Año Nuevo

Cuando se preguntan en las encuestas si los costarricenses realizan alguna resolución para el Año Nuevo, la mayoría alega que sí las hace. En años recientes el grupo de entrevistados más grande manifiesta que pretende para el año nuevo salir de las deudas que ha adquirido.
Otras resoluciones que reciben cantidades importantes de respuestas incluyen “bajar de peso haciendo dieta”, “hacer ejercicios”, “seguir con los estudios”, “cambiar de casa”, “cambiar de empleo”, “romper con el novio”, “viajar al exterior”, “aplicarse más en el trabajo”, “divorciarse” y “organizar los clósets de la casa”.
Algunos resuelven dejar algún vicio, legal o ilegal. Otros determinan asistir con mayor frecuencia a los servicios religiosos, leer la Biblia todos los días, y, en el caso de los católicos, ir a confesarse.
Hay quienes deciden aprender a tocar un instrumento musical: guitarra, piano, trompeta, violín, o quizás la marimba. Otros deciden aprender a bailar o cantar.
Los más activos podrían decidir aprender el surf, o bucear, o jugar golf o tenis. Algunas mujeres determinan tomar cursos de zumba o pilates, mientras que otros de ambos sexos se inscriben en cursos de yoga.
Enero es mes importante para los vendedores de seguros de vida; más de un padre o madre decide, cuando contempla el año venidero, que tiene que proteger a los menores de edad por si acaso ellos “faltan”.
Todos conocemos los ritos de Año Nuevo, el comer las 12 uvas, lo de caminar la “vuelta de la manzana” con una valija vacía (para quien quisiera viajar), y por supuesto hay que dejar las ventanas abiertas para que todos los males puedan salir de la casa a la medianoche. Pero el rito más importante es la resolución de cada individuo de cambiar algún aspecto de su vida.
La gran pregunta, y también se hace en las encuestas, es si la persona después cumple con la resolución que hizo el 31 de diciembre. Entre los costarricenses, un 18% ejecuta lo resuelto durante seis meses o más. La que primero se abandona es la de “perder peso.” De los que resuelven perder kilos, la mayoría pierde unas pocas libritas en el primer mes, y luego las tentaciones de los pasteles, los helados, los chocolates y las hamburguesas con papitas se hacen demasiadamente fuertes para resistirlas.
De las pólizas de vida vendidas, cuando viene la primera crisis financiera familiar y las cuentas exceden las entradas, una de las cosas que se dejan de pagar primero son estos seguros. Los que resuelven virar hacia la religión, si no se acompaña con algún tipo de cambio espiritual, es probable que no se cumpla.
Después de todo el ser humano prefiere lo conocido y los hábitos adquiridos que algún tipo de cambio importante en su vida; existe en una zona de confort relativo y ¿para qué cambiar?
Les cuento que ya tengo mi resolución para el año 2015 pero no pienso contarles lo que es. ¡Feliz Año Nuevo!

Carlos Denton
[email protected]


 


NOTAS ANTERIORES


¡Los grandes contribuyentes!

Viernes 14 diciembre, 2018

Dicen los orientales que a los árboles más altos los golpea siempre más fuertemente el viento. Na...

2018: Balance planetario

Viernes 14 diciembre, 2018

Un país tan pequeño pero situado en una región geopolíticamente de primera magnitud como es Costa...

De la huelga y otros detalles

Viernes 14 diciembre, 2018

Por más de una década se discutió en Costa Rica la necesidad de avanzar en una reforma laboral qu...