Carlos Denton

Carlos Denton

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Miércoles 4 Enero, 2012


Las relaciones con el vecino del norte


¿Cuál es la lógica de no enviar un embajador costarricense a Managua? La Embajada está abierta y las relaciones diplomáticas supuestamente son plenas. ¿Qué gana el país por no tener una figura de peso al frente de la representación oficial tica, protegiendo los intereses nacionales?
Todos los países del mundo dan máxima importancia a las relaciones diplomáticas con sus vecinos. La lógica es irrefutable; hay fronteras en común, y estas dan cabida a todo tipo de interacción que requiere acuerdos, comunicaciones y arreglos. Aparte del conflicto con Nicaragua con respecto al río San Juan, Costa Rica tiene muchos temas para manejar con su vecino al norte y estos incluyen la migración, las importaciones y exportaciones, el movimiento terrestre de carga y personas no solo a destinos nicaragüenses también a las otras naciones centroamericanas que están más al norte, la red eléctrica regional, el manejo de instituciones del istmo donde ambos están inscritos y participando como el BCIE y la SIECA, y asuntos sanitarios relacionados con productos agropecuarios para citar algunos.
El hecho de que no hay una persona físicamente en Managua que pueda representar estos intereses y quizás de vez en cuando hablar sin tapujos a los medios nicaragüenses sobre la perspectiva tica del caso de la Isla Calero y de la carretera “Dignidad” más bien crea una desventaja para el país. Costa Rica como principio cree en el diálogo y en la comunicación con amigos y adversarios, y en el caso de los nicaragüenses debería hacer esfuerzos para que el pueblo vecino por lo menos sepa su posición en las distintas áreas.
En la época del correo electrónico y el Skype, algunos cuestionarían la necesidad de tener un cuerpo diplomático basado en el exterior. Pero igual que en los negocios, nunca se puede minimizar la importancia del contacto personal y por eso se invierte tanto en el envío y mantención de personal en las naciones donde hay relaciones.
La cultura costarricense no favorece a la confrontación; cuando se desaprueba algo o alguien, el instinto es el de separarse; no siempre es positiva esa acción. Por ejemplo la clase media se ha separado del sistema educativo público y de la Caja; en vez de usar los servicios de los mismos y presionar a los jerarcas para que dieran la atención que merecen todos los ciudadanos, estableció sistemas privados de educación y de atención a la salud. El resultado ha sido el debilitamiento de estas instituciones. Este comportamiento no se debe replicar en la diplomacia.
Sería interesante, independientemente de la presencia de un embajador tico en Managua, saber si el Gobierno de Costa Rica hará acto de presencia en la juramentación como presidente de Daniel Ortega el 10 de este mes. Llegó él a la ceremonia de traspaso de la presidenta Chinchilla, pero quizás pudiera ella presentar excusas y enviar al Ministro de Medio Ambiente; este podría hablar con los medios con bastante propiedad de la situación ambiental en la Isla Calero y en la Carretera Dignidad.

Carlos Denton
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