Leopoldo Barrionuevo

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Sábado 28 Agosto, 2010


Elogios
Las pymes son mucho más…


Aterricé en Costa Rica en mayo de 1968, año de acontecimientos históricos decisivos: los tanques en la primavera de Praga, toma de París por estudiantes y obreros, Woodstok, Tlatelolco en México y poco después la muerte del Che…
Por mi parte, venía de dirigir, hacer y capacitar en marketing, tanto en Argentina, Brasil, Paraguay, Perú, Ecuador como en Colombia. Esto desde 1956 lo que me convierte en pionero, aunque para Drucker “lo malo de los pioneros es que mueren a manos de los indios”.
Conocía poco de Costa Rica pero en la Universidad se sabía de Pepe Figueres y del país sin ejército, no obstante me sorprendió su pequeñez: 1.650.000 habitantes, cuatro horas para ir a Puntarenas por Alajuela y una vida social y política que giraba en los pueblos alrededor de pulperías y cantinas. Poco después nos quedábamos en este país de pulperos que se caracterizaba por el individualismo de sus gentes, su vida familiar y el acostarse temprano y levantarse más temprano aún: lo denominé un país de pulperos y casi sin darme cuenta, en pocos meses era asesor de Cervecería, Tabacalera, Jack’s, Lacsa, Cinta Azul, Dos Pinos, Cefa y sin dejar los mercados de Colombia, Venezuela y México vine con mi familia a vivir a Tiquicia.
Luego cubrí todo Centroamérica y Panamá en momentos en que el PIB per cápita de Nicaragua superaba al de Costa Rica. Entonces comprendí que lo de “país de pulperos” no era peyorativo sino la identidad propia de un país de gente independiente y familiera, pero algo me ocurrió porque a pesar de haber vivido en muchos países, hace más de 35 años me nacionalicé.
Comprendí que trabajaba en compañías grandes que eran ciertamente pymes en otros mercados y debí adaptarme, como me había sucedido en Colombia a un hecho sin vuelta: marketing es el entorno y no puede estudiarse en textos gringos o mexicanos, hay que adaptarse a cada barrio, a cada pueblo, a cada región y graduarse en la universidad de la vida para ejercerlo.
Pero la realidad es que este pequeño país que convertimos en paraíso turístico (creando miles de pymes a sus servicio), tenía una fortaleza inusitada que pocos comprendieron: toda la gente de trabajo quería ser parte de cooperativas, propietario de algo, no depender de patrón…
Cuando desde 1980 comenzaron a cerrarse pulperías ante el empuje de super, híper y megamercados, lo lamenté porque de 25 mil quedaron algo más de 8.500 aunque 2 mil sobrevivieron como bazares y minisúper, sin embargo, el servicio al cliente se hizo más complicado en los gigantes y se fue perdiendo el encanto de la atención personalizada, algo a lo que los ticos no van a renunciar.
Costa Rica ha sobrevivido a la crisis producto del mal manejo de los grandes capitales financieros e inmobiliarios que produjeron despidos despiadados, mientras las pymes, por el contrario, son las permanentes empleadoras, algo que pronto se va a palpar en Arizona, donde están destruyendo el consumo, el pago de impuestos y el trabajo duro de los despreciados indocumentados establecidos hace mucho como inmigrantes.
Que el Banco Nacional, la Municipalidad de San José y toda clase de instituciones apoyen, ayuden, capaciten y favorezcan a las pymes es mucho más efectivo y permanente que las facilidades que se brindan a ciertas inversiones por la sencilla razón que son un remedio contra la pobreza y no generan tráficos de influencias (vulgo chorizos en idioma popular).

Leopoldo Barrionuevo
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