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Sábado 8 Octubre, 2011


Los ejes en que se fundamentó la Caja fueron la solidaridad, equidad y universalidad. Es hora de incorporar la oportunidad en brindar el servicio (eficiencia) y la transparencia (sin doblez de intención)

La teoría del caos en la Caja

Un sistema en caos es una fase intermedia entre un sistema estable que tiene en el tiempo a un punto y un sistema inestable que se escapa de sus atractores. Yo considero que todos concordamos en que la Caja Costarricense de Seguro Social no tiende a la estabilidad y Dios quiera que no estemos ante un institución que se mueve hacia la inestabilidad, de ahí que yo sostengo que lo mejor que le puede pasar a la Caja es haber ingresado en el estado de caos actual, ya que ello le permite reinventarse constantemente en busca del equilibrio.
Las grandes empresas son aquellas que logran enfocarse en lo crucialmente importante, apunta todos sus recursos para mover a la organización en esa dirección y periódicamente informa a sus empelados sobre los logros alcanzados, desviaciones y ajustes requeridos (rendición de cuentas).
Las discusiones actuales sobre si una doctora debe ser la presidenta de la Caja o si debería ser un administrador de empresas, si la estructura gerencial superior debe renunciar de pleno para facilitar la reestructuración y dar una señal clara de que el cambio se va derramar en toda la organización, si la Caja ha sido tomada por los médicos para sus propios beneficios y si existen empresas proveedoras con grandes intereses y poder para “quebrar voluntades”; estos y otros temas señalados por la Comisión Legislativa que investiga a la Caja y por las recomendaciones que realizó la comisión creada por Zapote y liderada por don Fernando Naranjo, son elementos a atender pero que deben permitir llegarles a los “atractores extraños” que pueden hacer que la organización pase del caos a la inestabilidad.
Se dice que los ejes (atractores al equilibrio) en los cuales se fundamentó la Caja fueron la solidaridad, equidad y universalidad, sin embargo yo creo que es hora de incorporar la oportunidad en brindar el servicio (eficiencia) y la transparencia (sin doblez de intención), a esos valores para verdaderamente ajustarla a la realidad actual. Igualmente se deben identificar y erradicar los elementos extraños negativos (clientelismo político, malversación de fondos, contrataciones dudosas, los famosos biombos, etc.), y apuntalados en sus fortalezas (capital humano, recursos tecnológicos, infraestructura, cobertura, etc.), poder aprovechar el “estado de caos” y sacar adelante tan gran institución.

Mynor Retana C.
Ingeniero
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