Vladimir de la Cruz

Vladimir de la Cruz

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Miércoles 6 Marzo, 2013

La propuesta del gobierno no es la de la CN. El país y los sectores políticos deben estar claros en la importancia de este debate (la cantidad de congresistas y la democracia)


La reducción del número de diputados

La Presidenta de la República priorizó casi el 50% de las recomendaciones que realizó la Comisión de Notables (CN), con el intento de mejorar el funcionamiento de nuestro sistema democrático y la arquitectura institucional del Estado costarricense.
Esto es importante si de ellas se pudieran aprobar (ojalá todas) una buena parte de las mismas. Además, pone en el debate político por los próximos meses estas recomendaciones, inevitables para los partidos políticos serios que presuman llegar a gobernar el país a partir de mayo de 2014.
A los partidos que de antemano renuncian a esta posibilidad les resultará cómodo bombardear u oponerse a las recomendaciones, porque para ellos la situación seguirá igual, ser partidos al margen o minifracciones legislativas desde un solo diputado hasta cinco, a cuyo rédito el obstruccionismo parlamentario les resulta cómodo, aunque el país pierda.
En el campo del Poder Legislativo la CN hizo recomendaciones para mejorar el funcionamiento de la Asamblea Legislativa, a cuyo final sugirió el aumento de diputados, por lista nacional, en función de esas mejoras, no por el aumento en sí mismo, lo que obligaría a los partidos a escoger sus mejores candidatos para la lista nacional.
El aumento de diputados también corresponde a la realidad de mejorar la representación política y acercar el diputado a la población, a la manera original de un diputado por cada 17 mil habitantes, como era en 1957, cuando se subió a 57 diputados el número de parlamentarios con una población de un millón de habitantes.
Hoy el mismo diputado con 5 millones de habitantes representa a 88 mil habitantes.
La recomendación de la CN respecto al número de los diputados fue de aumentar su número hasta 87, dejando intacta la integración de 57 diputados por las provincias y añadir 30 diputados en una lista nacional. Así, con 87 diputados, cada uno representaría a 57 mil habitantes, mientras que a escala internacional un diputado debe representar 30 mil habitantes.
La propuesta del gobierno no es la de la CN. Lejos de ella propone reducir los 57 diputados provinciales a un total de 42, electos en 42 distritos uninominales, de un solo diputado, de modo que cada diputado representaría 119 mil habitantes, 31 mil más de lo que representan actualmente, para que puedan ser revocados de su nombramiento, por sus electores si así se pidiera.
En la práctica sucederá igual que con la elección de alcaldes, que el partido en el gobierno elige la inmensa mayoría, estableciéndose un sistema unipartidista en el Poder Legislativo.
Si fueran dos diputados en 21 distritos, ya no se podría establecer la revocatoria de mandato y se avanzaría a un sistema bipartidista muy sólido, tal vez efectivo para la toma de decisiones políticas, pero a un alto y riesgoso costo democrático.
A los 42 diputados distritales el gobierno propone 15 nacionales, para un total de 57 diputados tal como ahora está el Poder Legislativo.
En la propuesta de la CN el cociente para elegir 30 diputados nacionales es de 3% mientras que los 15 del gobierno es de 6%, más alto que lo que costará elegir un diputado por San José en 2014.
La propuesta en este sentido del gobierno no es la de la CN. El país y los sectores políticos deben estar claros en la importancia de este debate.


Vladimir de la Cruz