Claudio Alpízar

Claudio Alpízar

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Jueves 25 Junio, 2015

La poli-aguacate de la adm. Solís  

No se llame a engaño, en este debate por una deliciosa fruta como el aguacate, está el tema ideológico, un cambio de modelo que solapado y maquillado se quiere promover en la Administración Solís Rivera, siempre llena de contradicciones.
Las relaciones entre el partido en Gobierno (PAC) y el Frente Amplio van más allá de las coincidencias de sus representantes en la Asamblea Legislativa. En los cuadros intermedios —segunda y tercera línea— tienen más que afinidad, coordinan acciones en busca de promover políticas con las cuales se identifican. Negar la relación es parte de su estrategia.


No hubo error ni nada parecido en la promoción del proyecto de Ley de Radio y TV que atentaba con la libertad de expresión y prensa. Tampoco se dio en el proyecto de Reglamento para el Control Nacional de Fraccionamiento y Urbanizaciones con el cual se pretendía afectar la propiedad privada; menos lo fue el confiscatorio proyecto inicial de Ley para Mejorar la Lucha contra el Fraude Fiscal. Estas y otras son acciones coordinadas y ejemplos de la poli-aguacate.
Estos cuerpos intermedios también tomaron las decisiones de evitar la importación del aguacate —hoy su icono nacionalista— y otros productos; igual con el aumento de los aranceles al arroz para impedir importación de un producto de primera necesidad que podría tener beneficios en la bolsa de los más humildes por un precio muchísimo menor.
Así se promueve un boicot a los tratados de libre comercio adheridos, lo cual traería consecuencias mayores, algo que sería un triunfo para estos cuerpos.
Las decisiones de política económica tomadas por Costa Rica desde hace varias décadas han sido exitosas en cuanto a resultados macroeconómicos, no en balde el ingreso per cápita supera los $10.000 y las reservas en el Banco Central son las mayores de nuestra historia.
El frío no ha estado en la cobijas, pues los resultados muestran un crecimiento importante del comercio interno y externo. El problema se ha concentrado en una desigualdad de oportunidades y una mala distribución e implementación de los beneficios generados por dichas actividades, que hagan percibir los beneficios a todos.
Los tratados de libre comercio son oportunidades para ampliar mercados, requieren una organización estatal que eduque, promueva y dé acompañamiento al empresario nacional, el cual da muestras de gran capacidad y diversidad para exportar más de 4.500 productos, y de generación de empleo. Sin embargo, algunos tienen interés de promover una involución del país, para llevarnos a los tiempos soviéticos de la aislada y atrasada Albania; más ante la visible falta de beneficios para todos.
Costa Rica requiere una fresca visión de desarrollo que contemple tanto ese crecimiento económico y el apoyo al empresario privado —nacional y extranjero— pero que paralelamente esté comprometido con acciones y programas que permitan a los ciudadanos en forma general disfrutar los beneficios de esos índices macroeconómicos, que no se vienen reflejando en las particularidades de muchos, sobre todo de un 22% que viven en la pobreza.
La poli-aguacate actual no aporta nada en esta línea, todo lo contrario, solo busca sumar descontento al promover aún más la desaceleración actual y el aumento del desempleo y la pobreza.

Claudio Alpízar Otoya

Politólogo