Vladimir de la Cruz

Vladimir de la Cruz

Enviar
Miércoles 22 Mayo, 2013

Se puede simplificar y limpiar el control del gasto electoral nacional y el TSE puede llevar a cabo ese control al día


La organización y capacitación electoral

De nuevo con el financiamiento electoral, el 0,19% del PIB (¢40 mil millones o ¢40.000.000.000.oo) para todos los partidos políticos que participarán en la próxima campaña.
Escribí la semana anterior sobre lo que se podría disponer para la publicidad electoral de manera democrática apenas usando el 50% del financiamiento estatal, que sería equivalente, poco más o menos, a ¢20 mil millones (¢20.000.000.000.oo), más de lo que todos los partidos gastaron en la última campaña electoral.


El otro 50%, igual cifra a la anterior, estaría destinado a cubrir los gastos de organización y capacitación, que establece el mandato constitucional del Art. 96.
En el campo de capacitación actualmente se permite que extranjeros, particulares y empresas puedan aportar dineros a los partidos, lo cual es el portillo para dineros dudosos o malos financiamientos.
En ningún caso se debe permitir que extranjeros financien partidos políticos nacionales, pues lo que dispone el Estado alcanza para cubrir todos los gastos.
Controlar las donaciones con topes o montos no resuelve el problema de fondo, porque permite distribuir grandes sumas entre varios donantes pequeños, lo que se puede comprobar en reportes financieros al TSE.
De igual manera que en la publicidad la distribución de dineros para organización y capacitación, en los porcentajes que establezca cada partido, el TSE podría disponer proporcionalmente dichos gastos en orden porcentual a la mitad de lo dispuesto, y en proporción al número de votos que tuvieron los partidos en la campaña anterior, que vuelven a participar, y en igualdad porcentual, para todos los partidos que van a participar en la próxima campaña, viejos y nuevos, con lo cual se asegura el acceso al financiamiento público, para todos los partidos y sus respectivos adherentes o seguidores.
En organización y capacitación, dolores de cabeza del control que posteriormente hace el TSE y de preocupación y escándalo de los partidos, se puede proceder de igual modo. Los partidos contratan alquileres de locales, funcionarios partidarios, con sus gastos administrativos, luz, teléfonos, agua, pago de la CCSS y otros servicios derivados. Dichos contratos los presentan ante el TSE, que girará, de lo que proporcionalmente le corresponda a cada partido, para el pago respectivo de esos locales y funcionarios.
Igual sucedería si hubiere que contratar autos, mensajeros o cualquier otro aspecto de la organización, lo cual al ser pagado por el TSE, se puede llevar un control a priori de su existencia, y no a posteriori, como se hace contra esos mismos contratos y beneficiados. Y esto podría incluir la logística del mismo día de elecciones en movilización y traslados y otros apoyos, como los de alimentos para los miembros de mesa.
En cuanto a la capacitación, de igual modo, se establecen los gastos en este sentido y se giran del mismo modo, contra la actividad realizada y las personas a cargo de la capacitación, si cobran por ello, para lo cual, así como el TSE envía delegados a controlar asambleas de los partidos puede enviar a verificar que estas actividades se realicen.
De este modo se puede simplificar y limpiar el control del gasto electoral nacional y el TSE puede llevar a cabo ese control al día.


Vladimir de la Cruz