Laura Bonilla

Laura Bonilla

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Viernes 22 Julio, 2016

Hemos sido criticados y atacados con argumentos falaces pues según algunos, lo que buscamos es una devaluación inducida para generar ganancias millonarias y a costas de empobrecer al resto de la ciudadanía

La importancia del tipo de cambio

Sin duda es el precio más importante en una economía y su nivel puede generar utilidades bondadosas o bien puede quebrar empresas.

En ese sentido, en las últimas décadas, el país ha estado migrando hacia regímenes cambiarios más flexibles como condición para alcanzar una política monetaria enfocada en la consecución de metas de inflación.
De esa forma, pasamos de un sistema de minidevaluaciones, basado en la teoría de la paridad del poder adquisitivo, donde el tipo de cambio nominal se devaluaba diariamente en función del diferencial de tasas de inflación interna y la de los principales socios comerciales.
Este esquema que prevaleció por más de 25 años, tenía un objetivo claro de mantener un tipo de cambio real estable a fin de proteger la competitividad de las exportaciones y el turismo.
Con los argumentos de inercia inflacionaria y ausencia del riesgo cambiario en el cálculo económico, las autoridades del Banco Central decidieron en octubre de 2006, migrar a un sistema más flexible de flotación del tipo de cambio dentro de una banda cambiaria predefinida.
Sin embargo, las condiciones internacionales de relativa estabilidad y crecimiento cambiaron precipitosamente con la crisis global de los años 2008-2009, lo que provocó una afluencia masiva de capitales especulativos a nuestro mercado, sacando provecho del diferencial de tasas de interés en colones.
Lo anterior, junto con un financiamiento externo del déficit de gobierno, autorizado por la Ley 9070 a partir de 2012, con emisiones internacionales de $4 mil millones, más la conversión de ahorros internos en dólares a colones, estimulados por el mismo diferencial de tasas de interés, ocasionaron una sobreoferta de fondos de origen financiero, que apreciaron el colón, tanto nominalmente como en términos reales.
Se estima que la pérdida de competitividad de 2006 a 2015 fue cercana a 30 puntos porcentuales de caída del tipo de cambio real multilateral con promedios móviles.
En enero de 2015, el Banco Central, siempre con el deseo de lograr mayor volatilidad cambiaria, eliminó el sistema de bandas por un esquema de flotación administrada, en donde se deja que el tipo de cambio varíe según las fuerzas de oferta y demanda, pero dicha entidad, a su libre discreción, según unas reglas técnicas predefinidas, se reserva el derecho a participar en el mercado, para evitar fluctuaciones violentas que desvíen el tipo de cambio de sus tendencias fundamentales de mediano y largo plazo.
Sin embargo, en la práctica pareciera ser que el Gobierno se casó con la tesis de una estabilidad cambiaria nominal pues en los primeros cinco meses de este año, el tipo de cambio se devalúo a un promedio mensual de 0,52 céntimos, perdiendo el Banco Central más de $450 millones en reservas internacionales para evitar que el tipo de cambio subiese más y permitiendo apenas una devaluación acumulada en el año de un 0,7%.
No entendemos qué sucedió en el mes de junio, que de un solo golpe el tipo de cambio se devalúo 7,8 colones, para una devaluación en un solo mes de un 1,4%.
Respetamos absolutamente al Banco Central y a sus técnicos, sin embargo, las reglas de intervención no parecen ser muy objetivas pues sin que haya cambios fundamentales, la pauta de devaluación mensual se incrementó diez veces respecto al ritmo mensual de los primeros cinco meses del año.
Finalmente, contrario a la predicción de los economistas monetaristas que amenazan que una devaluación trae aparejada un incremento proporcional y simultáneo de la inflación, no parece ser ese el caso de nuestros países competidores como Perú, México, Brasil, Colombia, Chile, donde las devaluaciones nominales desde hace más de dos años han sido muy significativas y la inflación se ha quedado muy atrás, con lo que sus tipos de cambio reales se han visto incrementados generándose una mejora relevante en sus niveles de competitividad externa.
Hemos sido criticados y atacados con argumentos falaces pues según algunos, lo que buscamos es una devaluación inducida para generar ganancias millonarias y a costas de empobrecer al resto de la ciudadanía.
Nada más alejado de la realidad. Nuestras Cámaras objetivamente luchan por mantener nuestras empresas operando y generando empleo. Para fortuna nuestra, en los últimos días, pareciera ser que el tono de la discusión ha pasado a ser más racional y hemos visto a un Ministro de Comercio Exterior muy abierto a escuchar nuestros planteamientos y esperamos que el Banco Central nos permita volver a sentarnos a analizar la situación interna y global, pues no puede ponerse en riesgo el sustento de más de 600 mil empleos directos generados por el sector exportador y turístico del país.

Presidente de CADEXCO