Leopoldo Barrionuevo

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Sábado 11 Diciembre, 2010


Elogios
La desmotivación para votar


Recibo y agradezco la información habitual que me envía ANEP y no me quejo de la que inunda mi correo diariamente aunque se trate de publicidad, proselitismo, propaganda y aunque alguna me moleste, considero un privilegio que cualquier ciudadano tenga la posibilidad de comunicar e incluso que pueda disentir y escribir tonteras siempre y cuando exista el inalienable derecho de desuscribirse de los más pesados, escasamente interesantes o francamente tediosos.
Lo que me molestan son los que se quejan por todo en una sociedad abierta y quieren imponer restricciones sin pensar que pueden afectar a alguien. Ya viví demasiado tiempo bajo dictaduras para reconocer lo que es respirar aires de libertad y no los cambio por nada.
La primera vez que voté tenía 18 años y mi viejo me vio mal vestido para presentarme al comicio por lo que me hizo cambiar por mi traje dominguero, diciéndome: “Hemos derramado mucha sangre para poder votar, así que cambiate porque hoy es un día de fiesta y la patria merece tu homenaje.”
Pero votar para municipales es el modo más eficaz para que la gente no solo no se presente sino que tampoco sepa a qué municipalidad pertenece, quiénes son los candidatos, qué han hecho de sus vidas y ni siquiera cuáles son los límites del barrio donde vive. Hay 20 municipalidades en la provincia de San José, 15 en Alajuela, ocho en Cartago, diez en Heredia, 11 en Guanacaste, 11 en Puntarenas y seis en Limón: 81 en total. ¿Cuánto cuestan con alcaldes, síndicos, concejales y regidores y con qué presupuesto cuentan?
Uno conoce a Johnny Araya y no lo encuentra en la papeleta correspondiente porque uno vive en Curridabat que de pronto termina (o comienza) en la esquina de su casa y estamos ya en otro barrio y en otra Muni.
No quiero pensar en lo que eran las municipalidades hace 40 años porque cualquier ciudad del mundo que se precie no puede dividirse en municipalidades por barrio como en nuestro país. Imagínese a Buenos Aires, París, Nueva York, Tokio, Sao Pablo o México e incluso Managua divididas en sectores con policía propia: el caos.
En Managua se aspira a la Alcaidía como un paso previo para la presidencia y en Buenos Aires Mauricio Macri, su actual intendente y ex presidente de Boca, se postula para suceder a Cristina Fernández.
De a ratos nos damos cuenta que Johnny Araya tiene méritos para pelear la candidatura presidencial en Liberación, como ya le sucedió con doña Laura, pero que el titular de la Municipalidad del Río Chunche aspire a candidato a presidente, solo es risible, aunque sea supremamente democrático.
Aquí todo es muy pequeño, hasta los presupuestos. Estoy de acuerdo con los argumentos de ANEP para quejarse del sentir del pueblo con respecto a la corrupción que puede sospecharse en la benemérita política municipal, pero no me parece sino uno de los tantos temas que espantan al elector que cada vez es más reacio a la hora de emitir su voto municipal, no solo porque descree de sus candidatos, ¡es que ni siquiera los conoce!
Y cuando esto ocurre, muchos de los desconocidos de siempre no son otra cosa que morosos, condenados penales o civiles y otras menudencias. Nadie ignora que una elección municipal se gana con algunos votos de la familia, los amigos, cuatro carajos de la cantina y unos pocos vecinos anuentes, no se necesita mucho más si usted se toma el trabajo de contabilizar las abstenciones que están en el orden del 72%, lo cual es una vergüenza porque prácticamente votan los candidatos. De seguir así, pronto desparecería el desempleo en el país.
Y si 57 alcaldías de las 80 disputadas son del PLN es porque es el único partido organizado, con deserción o sin ella.
Y si por un acaso, un milagro permitiera que la corrupción se esfumara de la política, le puedo asegurar que votaría menos gente que la habitual: no es con discursos que se lleva la gente a votar: es motivándola y educando.

Leopoldo Barrionuevo
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