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Viernes 29 Mayo, 2009

La realidad del frijol nacional

Desde hace varias semanas, la prensa escrita ha sido prolífica en información sobre la problemática de producción, comercialización y consumo de frijol en nuestro país. En algunos titulares, es evidente el sesgo de favorecer la importación del grano y de desacreditar al productor nacional con argumentos carentes de veracidad.
Dichos argumentos aducen que el productor nacional es ineficiente, que el rendimiento del cultivo en Costa Rica es de 0,6 ton mientras que en Estados Unidos es de 4 ton; que el quintal de frijol importado de Nicaragua cuesta ¢22 mil mientras el nacional cuesta ¢34 mil; que el mercado internacional ofrece mejores precios y calidad, y que el país no es capaz de abastecer la demanda nacional.
Pero, ¿cuál es la verdadera condición en que se desarrolla el mercado del frijol en Costa Rica?
Primero, el productor nacional no es ineficiente; Costa Rica tiene dos regiones agrícolas contrastantes en tecnología y topografía —Brunca y Huetar Norte— donde se produce el 85% del frijol nacional. En la Región Brunca el rendimiento está alrededor de 0,7 ton, mientras que en la Huetar Norte oscila entre 1,2 y 1,5 ton (los rendimientos mundiales rondan las 0,687 ton). En el ciclo agrícola recién concluido, un grupo de 12 productores de la zona norte, participantes en un proyecto regional de innovación, obtuvo en promedio 1,9 ton con asistencia técnica y tecnología.
Segundo, comparar el rendimiento del frijol en Estados Unidos con el rendimiento en Costa Rica es absurdo, porque los tipos de frijol que se producen en el país del Norte son completamente diferentes a los que se consumen en Costa Rica. Para tipos iguales a los nuestros, el rendimiento en Estados Unidos es de 1,2 ton (no se establece el tipo de frijol cuando se habla de 4 ton en Estados Unidos).
Tercero, el quintal de frijol de Nicaragua es más barato porque el costo de los insumos (semillas, fertilizantes, plaguicidas, etc.) es menor, la mano de obra es explotada, el costo de transporte es inferior, y el área de siembra es 20 veces mayor que en Costa Rica.
Lo que sí es claro y evidente es que la criticable diferencia de precio no se refleja en el precio del grano al consumidor (a pesar de que una asociación vela por esos intereses); basta observar el comportamiento de los precios del frijol rojo en los meses de agosto a enero en el ciclo 2007-2008 (cuando no hay producción nacional relevante y el arancel de importación se reduce).
Según estadísticas del Consejo Nacional de Producción, en este periodo se importaron alrededor de 12 mil ton, el precio promedio al consumidor subió de $1,3 a casi $2 por 900 g, el margen de comercialización entre precio mayorista y al consumidor subió de 15% al 43%, y el margen entre productor y consumidor subió de un 100% al 235%.
La producción de frijol debe ubicarse en el marco de la seguridad alimentaria. La crisis de alimentos que explotó en 2007 alertó a los gobiernos del mundo sobre ello. Se requiere una política de Estado que apoye la investigación y la innovación tecnológica (para sostener los altos rendimientos logrados recientemente), que garantice la disponibilidad y acceso a semilla de variedades mejoradas, que fortalezca la capacitación a grupos organizados de productores y a las nuevas generaciones de agricultores, y que defina la estrategia de comercialización más apropiada a los intereses nacionales, de los productores y de los industriales, de manera que la previsibilidad del mercado incentive la producción y la productividad.

Dr. Carlos Manuel Araya Fernández
Coordinador PITTA Frijol
Profesor catedrático
Universidad Nacional
Cédula 9-0048-0596