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¿Qué está pasando con el tipo de cambio?

Sería incorrecto pensar que se interviene en función de la oferta y demanda de Monex, cuando ese mercado representa solamente un 15% del mercado global.


De las tres columnas anteriores se derivan varias interrogantes. Primero, sí ha habido un incremento importante en el volumen de divisas en el mercado durante parte de 2009 y todo 2010, pero no de los niveles que se presentaron posteriores a la caída de Lehman Bothers. Sin embargo, ese incremento ha ocasionado caídas en el tipo de cambio por encima del 15% en 2010, lo cual ha tenido un impacto negativo sobre el sector exportador y turístico. Entonces, ¿por qué el Banco Central (BCCR) no quiso que bajara el tipo de cambio antes de agosto de 2009, y por qué si a partir de esa fecha? Y si la tendencia de largo plazo desde 2007 era a caer el precio de la divisa, ¿por qué el ente emisor no suavizó esa tendencia en un periodo más largo?
Segundo, el BCCR debe ser muy cuidadoso en su actuar, pues en Monex los primeros tres participantes más grandes que compran divisas, han pasado de participar de un 94% en 2007 a un 71% en el primer trimestre de 2010. En el caso de las ventas la concentración es menor, donde la participación ha pasado de ser un 57% en 2006 a un 40% en el primer trimestre de 2010.
Si bien esto demuestra una reducción en la concentración no puede dejarse de lado que es un mercado donde hay grandes operadores con mucho poder, y donde el Central debe estar muy atento a eventuales malas prácticas. Asimismo, esta concentración puede llevar a operaciones que generen aspectos ventajosos a determinadas entidades en detrimento de la eficiencia y transparencia del mercado.
Tercero, la intervención del BCCR debe considerar la oferta y demanda globales de dólares, y no solamente una parte del mercado. Esto porque sería incorrecto pensar que se interviene en función de la oferta y demanda de Monex, cuando ese mercado representa solamente un 15% del mercado global.
Cuarto, es muy importante señalar que el BCCR debe resistirse a la tentación de usar el tipo de cambio como ancla de la inflación, esto es que se reduzca el nivel de precios gracias a una apreciación del colón. A esto podría contribuir el déficit que posee el ente emisor que es el talón de Aquiles de la política monetaria, y por tanto el poco margen que posee para implementar la política monetaria.
Por último en el mercado de valores es posible saber los montos negociados por participante, ya sea por plazo, por tipo de emisor, por moneda, etc. Igual en el mercado bancario es posible saber los volúmenes de crédito de cada banco, sus ingresos por inversiones o servicios, y qué tan mala o buena es su cartera. Sin embargo cuando se analiza el mercado cambiario no es posible saber qué volúmenes compran o venden los diferentes participantes; solamente se pueden ver los volúmenes y precios de todo el mercado. Según el Banco Central existen restricciones legales para poder dar esa información.
Sin entrar a cuestionar la base legal de esa decisión, no puede ser que esa información no se revele pues es importante para la toma de decisiones de cualquier participante o inversionista, y sumamente relevante en el desarrollo del mercado de futuros que se requiere.

Profesor de la Escuela Economía de la UNA
Esta es la ultima de cuatro columnas sobre el tema
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