Irán: Frontera Norte de Costa Rica

Son públicas e indiscutibles las estrategias terroristas, discriminatorias y violatorias de derechos humanos que el Presidente iraní promueve en su país e intenta exportar al mundo. También es irrebatible el grave e inminente peligro para la humanidad que representa el programa nuclear iraní, que Ahmadinejad no ha querido suspender no obstante las cinco resoluciones del Consejo de Seguridad que lo ordenan y las reiteradas advertencias de la Agencia Internacional de Energía Atómica.
Muchos costarricenses consideran que una tragedia humanitaria derivada del régimen iraní, acontecería “al otro lado del mundo” y no tendría consecuencias para nuestro país. Quien piense así está totalmente equivocado, considerando las estrechas relaciones que Irán ha establecido con Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua.
En el caso específico de Nicaragua, recordemos que el Indice de Desarrollo Democrático de América Latina la califica como de muy bajo desarrollo democrático, superando solo a Venezuela, Bolivia y Ecuador. Además, es un país con gran dependencia de hidrocarburos para la generación de electricidad. Por eso, no sorprende su relación con Irán, otro país con ideología afín y uno de los mayores productores de petróleo del mundo.
De conformidad con un informe del Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas con sede en Managua, la política exterior de Nicaragua ha demostrado un alto grado de proximidad con Venezuela e Irán desde que inició el gobierno de Ortega. Ahmadinejad visitó Nicaragua en enero de 2007, tres días después de que Ortega asumiera la presidencia. En esa visita los dos presidentes anunciaron la reapertura de mutuas embajadas en ambos países.
Nicaragua e Irán han suscrito convenios de cooperación en materia de industria, agricultura, salud, lácteos, sector sanitario y vivienda, así como para la construcción de dos puertos nicaragüenses, cuatro plantas hidroeléctricas y un hospital en Managua. El total de ayuda iraní prometida a Nicaragua en todos estos proyectos supera los $1,2 billones. Esto no incluye los otros varios millones ofrecidos por Irán a Nicaragua en sospechosos préstamos.
El Director iraní de Política Exterior en Latinoamérica ha ofrecido “entrenamiento” para los diplomáticos nicaragüenses y mayor acercamiento en temas políticos y no solo económicos, de lo cual los mismos analistas nicaragüenses han dudado. De ahí la conclusión de que Irán pretende instalar una base política y operativa en Nicaragua. Esto también da credibilidad a la acusación de que el reciente conflicto fronterizo entre Costa Rica y Nicaragua es una señal del plan de Chávez y Ortega, financiado por Irán, de crear un canal nicaragüense que una el Pacífico con el Atlántico y compita con el Canal de Panamá.
Como evidencia adicional, Ortega ha visitado Teherán en varias ocasiones —algunas de ellas sin explicar públicamente sus propósitos—, con el mensaje de “establecer un nuevo orden mundial” y apoyando el cuestionado programa nuclear iraní. En un discurso en la Universidad de Teherán, Ortega dijo que las revoluciones iraní y nicaragüense “son revoluciones gemelas, con los mismos objetivos. Ello explica el porqué nuestro querido hermano, el presidente Mahmoud Ahmadinejad haya visitado Ecuador, Venezuela y Nicaragua. No es más que la expresión de nuestros pueblos dándose la mano, uniendo esperanzas, uniendo el espíritu de lucha y esto hace más grandes, poderosos e invencibles a nuestros pueblos… Aquí está…el espíritu de los luchadores que… dijeron: nosotros marchamos hacia el sol de la libertad o hacia la muerte; y si morimos, ¡no importa! nuestra causa seguirá viviendo, otros nos seguirán…”.
Costarricenses: el peligro del régimen iraní no es un problema de otros ni lejano a nuestro país. Es una amenaza real y muy cercana a Costa Rica, nada menos que en nuestra frontera norte. Los acontecimientos de los últimos días lo confirman.

Eric Scharf Taitelbaum
(escharf@fsvlaw.com)

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