Inversor propone a Samsung dividirse en dos unidades
La empresa de Singer propuso separar a Samsung en una empresa operativa y una sociedad controlante. Bloomberg/La República
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El multimillonario activista Paul Elliott Singer apuesta que el primero en la línea de sucesión de Samsung está tan ansioso por modernizar el imperio de su familia sin perder el control que aceptará una propuesta compleja para dividir la empresa, dijeron personas familiarizadas con el tema.

La empresa de Singer, Elliott Management —por medio de sus afiliadas Blake Capital y Potter Capital—, propuso separar a Samsung en una empresa operativa y una sociedad controlante, hacer una doble cotización de la anterior en una bolsa estadounidense, pagar a los accionistas un dividendo especial de 30 billones de won ($27 mil millones) y mejorar la gobernanza sumando tres miembros independientes a la junta.

Elliott sostiene que el nuevo plan volvería más transparente a Samsung, simplificaría la estructura de dueños y aportaría beneficios impositivos, con lo cual subirían las acciones. Estas se dispararon 4,5% y cerraron a un valor récord.

El año pasado, Elliott casi logra detener una adquisición del holding Samsung Group que según la empresa era un acuerdo desventajoso para los inversores.

La propuesta hecha por Elliott el miércoles podría interesarle al heredero natural de Samsung, Jay Y. Lee, porque este necesita imprimir su sello al conglomerado más grande de Corea del Sur y adoptar una gobernanza más amistosa con los accionistas. Además, cuando Elliott perdió la última batalla, fue una lección reveladora para muchos inversores surcoreanos.

“Hace falta cierto tiempo para que se imponga la noción de que los accionistas son los dueños y tienen voz”, dijo Wei Jiang, profesor de Finanzas y Economía de la Columbia Business School que monitorea e investiga las tendencias de accionistas activistas. Los inversores surcoreanos recién están empezando a comprender la idea, y los activistas estadounidenses están ayudando a “cambiar la percepción sobre los accionistas para que no sientan que son jugadores completamente pasivos en este juego”.

A los activistas extranjeros siempre les costó influir en las empresas asiáticas. En Corea del Sur, los conglomerados conocidos como chaebol emplean un sistema complicado de tenencias cruzadas de acciones para protegerse de la influencia externa. En consecuencia, los inversores externos rara vez enfrentaron a las empresas coreanas, que lograron rechazar a la mayoría de los atacantes corporativos y fondos de cobertura activistas.

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