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Inter se tragó al Camp Nou
Defendió 90 minutos, y va a la final de la Liga de Campeones

El Inter congeló el partido de ida de la Liga de Campeones, el que ganó en Italia 3-1, paró el reloj en el minuto 90 en San Siro, y ayer, en España, en el Camp Nou, hizo el “10 en línea” y contuvo al Barcelona, uno de los equipos más ofensivos del mundo.
Ni la magia de Lionel Messi, ni las genialidades de Xavi Hernández, ni el aliento desde las gradas de decenas de miles de gargantas que pedían victoria pudieron hacer que durante 83 minutos los azulgranas encontraran una solución al esquema italiano. Los del “catenaccio” sencillamente cerraron todos los espacios posibles después de tres cuartos de cancha, pese a que jugaron con un hombre menos durante 62 minutos, luego de la rigurosa expulsión de Thiago Motta al min. 28, tras una gran puesta en escena de Sergio Busquets.
El gol, al min. 83 de Piquet alimentó la esperanza; la anotación luego de Bojan hizo explotar al Camp Nou, por fracciones de segundo antes que el central la anulara por manos, no intencionales, de Touré Yaya.
No obstante, lo cierto es que el destino estaba escrito, y la suerte del Barcelona había quedado sellada en el Giuseppe Meazza, que fue exactamente donde el equipo de Guardiola quedó eliminado tras aceptar tres inusuales goles en su cabaña.
Mourinho ayer llenó de piernas las zonas donde Messi hace magia y en donde Xavi piensa, y el pequeño genio argentino siempre fue atrapado por la telaraña italiana, en la que hasta Samuel Eto’o, fue baluarte, mientras que Xavi se quedó sin ideas para encontrar la salida del laberinto.
Aun así, pensando que en partidos como este se requiere la utópica efectividad del 100%, se puede decir que el Barcelona tuvo ese segundo gol que le hizo falta, en la primera parte con remate de Messi, aprovechando la única que le dejaron los italianos, pero Julio César se la aruñó con los dedos y España se ahogó en un solo lamento.
La otra sería cuando de nuevo Messi sacó un centro exacto a la cabeza de Bojan, pero este no supo y no pudo darle dirección de red a su remate y adiós Champions.
Aplausos para el gol de Gerard Piqué, que supo internarse y hacer un giro con el que se llevó a Julio César y a Córdoba, encontrando una aguja en un pajar que parecía inaccesible.
A partir de ese momento, los corazones latieron más fuerte y rápido en España e Italia, unos soñaban, otros sufrían, pero al final los que sufrían festejaron y los que soñaban, lloraron; Barcelona fuera de la final de la Liga de Campeones e Inter será el rival del Bayern Múnich en el Santiago Bernabéu.

Luis Rojas
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