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NACIONALES


Insólitos electorales 2014

| Miércoles 29 enero, 2014



Insólitos electorales 2014

Cada elección tiene sus particularidades, en esta se destacan las siguientes

Multitud de candidatos

Hubo no menos de 14 candidatos en los comicios de 2006.

Sin embargo, esta vez llegamos a una cifra casi igual de alta, siendo 13 la cantidad de los postulantes.

Con tanta fragmentación, incrementa la probabilidad de que haya una segunda ronda, a la vez seguiría la tendencia de contar con una Asamblea altamente dividida.

Así que parece que la sociedad costarricense no sabe todavía, lo que quiere —sustituir por otro, el modelo del Estado paternalista que era el dominante en la segunda mitad del siglo XX, y de ser así, cómo hacerlo— o quizás otro concepto.

Tampoco ha surgido desde 2006 un líder, que logre unir las esperanzas de un grupo significativo de personas.


Voto estratégico

Hacer el “voto negativo” ahora es una opción potencialmente importante.

Cuando hay varios candidatos, algunos de ellos con un nivel parecido de respaldo popular, si una persona quiere a otro postulante, que tiene poca posibilidad de ganar, quizás no votaría por su favorito, sino por otro más, solo para detener a uno de los líderes, a quien la persona se opone rotundamente.

En un régimen bipartidista, por contraste, era fácil para una persona votar según su propia conciencia.

Hara kiri del PUSC

Como si fuera ya un rito cuatrienal, el Partido Unidad Social Cristiana insiste en suicidarse políticamente.

Ambos abanderados del partido en esta campaña, Rodolfo Hernández y Rodolfo Piza, son personas serias.

Por otro lado, sería difícil que el PUSC tuviera una recepción favorable de parte de los votantes, si en media campaña el candidato inicial renunciara, regresara y luego re-renunciara.

En la campaña de 2010, la estocada del partido pasó, cuando se le instó al público a apoyar a su candidato, por ser el “menos malo”, pues al electorado a finales no le gustó, pensar que todas las opciones del país eran malas.

Ottón 2

Hasta cierto punto, José María Villalta es la segunda vuelta de Ottón Solís, un político que surgió rápidamente en su primera campaña.

Además, al igual que en el caso de Solís, la ideología de Villalta responde al interés de varias personas, de apoyar a alguien, que promete conservar las garantías sociales, pase lo que pase en la economía local o global.

Por su parte, Solís comprobó en dos ocasiones, que esa agenda cuenta con bastante apoyo, al casi derrocar el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos en el referéndum de 2007, así como al casi ganar la elección presidencial anterior.