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Viernes 10 Octubre, 2014

Existen héroes, ejemplos de vida que se desmarcan de la miseria con esfuerzo, voluntad, constancia y disciplina


Injusticia social estancada

En nuestro país la pobreza está estancada, repartida en más de 350 precarios, donde las necesidades básicas están ausentes. Son ranchos de lata y cartón.
San José y Pococí son los cantones con más precarios. Algo irónico es que los últimos gobiernos, en su campaña electoral ofrecen resolver este problema pero finalizados los cuatro años, sus propósitos son como el éter.
Salir de pobre no sería tan difícil si existiera solidaridad, valores y afectos. Puede ser pobre el hombre más millonario del planeta, si es un miserable.
Por otro lado, la principal razón que tienen miles de personas para no salir de la pobreza, es sencilla. Se debe a que no tienen ni disciplina ni fuerza de voluntad para resurgir.
En algunos casos tenemos personas con educación metidos en un rancho pero están como inmóviles y otros, también preparados, han preferido el brutal mundo de las drogas: alcoholismo, cocaína, anfetaminas, mariguana. Estos son los que dejan abandonados a sus familiares, algunos enfermos y a sus hijos pequeños, indefensos; en poco tiempo, son los “pobres irresponsables” que comiendo ellos y teniendo drogas, que los demás pasen hambre y frío.
A algunos hijos no les queda más camino que las drogas, asaltando para conseguirlas. Luego, sin educación, son víctimas de otros vicios y prostitución (hombres y mujeres).
En estas condiciones, la mayoría de las veces, la autoestima es baja, y la pobreza les sigue acompañando. Siempre, a pesar de los pesares, existen héroes, ejemplos de vida que se desmarcan de la miseria con esfuerzo, voluntad, constancia y disciplina; sucede al margen de la martirizante realidad nacional que cada cuatro años los engaña con falsas promesas.
Pensemos que aun cuando sean solo ideas de campaña para obtener votos, las vías de salida lícitas que los candidatos presidenciales ofrecen, son buenas. ¿Por qué no se cumplen?
Hace más de 55 años, “sin educación, nos decía un maestro en la universidad”, habrá pobreza; ahora agregamos, sin solidaridad y combate al narcotráfico, el asunto de la pobreza seguirá siendo el mismo en esta nación de “más maestros que soldados”.
La pobreza y las necesidades fomentan los asaltos callejeros, los atracos a los buses, la extorsión y lo peor, la prostitución infantil.
La pobreza en Costa Rica se palpa, se huele, se respira, en tanto hay políticos de “postín” que se aplauden inmerecidamente como si efectivamente, hubieran bajado la pobreza.
De feria, inescrupulosos estafadores, en el cerro La Carpintera, a vista de la Municipalidad de la Unión, venden lotes a los pobres conociendo que jamás podrán ser dueños.
Además, les permiten la contaminación de los mantos acuíferos, patrimonio de todos, faltando solo que un Presidente “bueno” les done esas tierras para que hagan un paraíso de pobreza.

Eliseo Valverde Monge

Médico