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Martes, 20 de noviembre de 2018



NOTA DE TANO


Hágase fanático del Atlético de Madrid para que aprenda a sufrir

Gaetano Pandolfo [email protected] | Miércoles 04 mayo, 2016


Tantos años de disfrutar gracias a la televisión juegos semifinales y finales de Champions y no se acostumbra uno al dramatismo y la emoción.
Ese acuerdo de que el gol de visita vale el doble ha llenado de felicidad y también de dolor a los más grandes clubes de Europa y ha sido un factor determinante para la conquista de muchas coronas y la fulminación de varios clubes de renombre.
Ayer revivimos toda esta adrenalina en el juego Bayern Múnich y Atlético de Madrid, repleto de emociones y acciones dramáticas.
El remate de penal que Oblak le desvía a Müller fue decisivo en las aspiraciones de los colchoneros de seguir con vida. Perdían 1-0 después de que un tiro libre de Xavi Alonso rompió la barrera visitante, solo dos minutos antes de que don Thomas errara en su lanzamiento del penal, demasiado enseñado, pero en todo caso la serie estaba empatada, 1-0 para los dos lados.
Lo que rompe drásticamente la paridad es el gol de Griezmann en el minuto 53, cuando aprovechó el repentino e inteligente filtro del “Niño” Torres. Y es aquí cuando retornamos al reglamento. Este gol del Atlético, obliga a los anfitriones a meter dos goles en 37 minutos para sobrevivir y entonces, como ha sucedido en otros monumentales escenarios del fútbol en el Viejo Continente, el coliseo de Múnich se transforma en la caldera del diablo, tan intensa y repleta de fuego que traspasa el vidrio de los televisores y nos quema a todos los que miramos la acción en nuestros salones.
Hemos vivido, disfrutado y sufrido acciones épicas, históricas, imposibles de olvidar de esta Liga de Campeones y ayer no fue la excepción.
Bayern pasó arriba en el minuto 73 con gol de Lewandoski y los 22 minutos que siguieron con todo y descuento resultaron dramáticos.
Sabemos todos que ser seguidor del Cholo Simeone y del Atlético de Madrid es señal de sufrimiento; si usted como fanático desea sufrir a raudales, hágase colchonero, un equipo que juega al filo de la navaja, mordiendo y apretando y ese cierre lo probó, aumentada la angustia después de que Torres no anotó el drástico penal que le señalaron.
Cierre de infarto; se clasificó el Atlético de Madrid, que esperamos enfrente al Real Madrid en la final, siempre que Keylor Navas y sus muchachos den cuenta hoy del Manchester City.
Y, al laureado Pep Guardiola de nuevo se le negó “La Orejona”, cuidado y no se convierte en maldición.