Dos goles de Antoine Griezmann hundieron el tanque alemán y guiaron a Francia a una nueva final. PATRIK STOLLARZ-AFP/La República

Tiene cara de niño, es delgado (71 kilos) y bajito (1,76 metros), como si se tratase de una cruel trampa para engañar a sus rivales.
Y es que así es, porque frente al marco rival se convierte en una máquina para hacer goles. Sabe fabricarlos por sí mismo o con ayuda de sus compañeros. Tampoco perdona los errores del rival.
Se trata de Antoine Griezmann, el hombre, de 25 años, que ha guiado a Francia hasta la final de la Eurocopa, donde el domingo enfrentará a Portugal a la 1 p.m. (hora tica) en París.
El goleador del torneo del Viejo Continente apareció nuevamente para sumar dos tantos más a su cuenta (lleva seis) y dejar en el camino a la campeona del mundo, Alemania.
“Este resultado es la recompensa al trabajo de todo el grupo, el cuerpo técnico, los médicos, todos los que no han jugado pero que se han ocupado de que estuviéramos en las mejores condiciones para conseguirlo”, afirmó.
Con esta victoria, los ‘bleus’ rompieron con una racha de no ganar en partido oficial a los teutones desde el juego por el tercer puesto en la Copa del Mundo de Suecia-58.
Volvió a cumplir Francia, los anfitriones se citan en una nueva final como en la Eurocopa de 1984 cuando fue campeón de la mano de Michel Platini y el Mundial de Francia 1998 en el que apareció Zinedine Zidane para llevar a la gloria a su país.
Ahora es el momento de Griezmann, acompañado del arquero Hugo Lloris, fundamental cuando ha sido exigido, y Paul Pogba.
El domingo al frente estará la Portugal de Cristiano Ronaldo, que busca su primer título en la historia.

 

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