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Grasas dañinas

En un país donde alrededor de 5 mil personas al año mueren a causa de enfermedades cardiacas, la decisión del Ministerio de Salud de instar a los restaurantes de comidas rápidas a eliminar las grasas trans de sus alimentos es vital.
Según informó el miércoles LA REPUBLICA, varias cadenas de comidas rápidas como McDonald’s, Pizza Hut, Quiznos, la Corporación Alimentos del Rey —que comprende a Papa John’s y Church’s Chicken— y Taco Bell tomarán medidas para eliminar las grasas trans de sus productos.
Por su parte Kentucky Fried Chicken (KFC) ya invirtió recursos para cumplir con los lineamientos del Ministerio de Salud.
Las grasas trans, según la Organización Panamericana de la Salud, contribuyen a las enfermedades del corazón e incrementan los niveles de colesterol malo.
El precio que paga la sociedad costarricense por la incidencia de enfermedades cardiacas en la población es altísimo. La Caja Costarricense de Seguro Social destinó ¢35 mil millones en 2006 para la atención de pacientes con estos males, y se calcula que este costo tendrá un crecimiento de ¢3 mil millones cada año. Pero el precio más alto lo pagan con dolor las familias que pierden seres queridos, y la sociedad que ve partir, en ocasiones, a individuos que todavía podrían haber contribuido más al país.
La eliminación de las grasas trans es una medida que ya ha sido adoptada en países desarrollados como Estados Unidos, donde los habitantes consumen alrededor de 4,7 libras de grasas trans al año, según estimados de la Food and Drug Agency.
Nueva York se convirtió el año pasado en la primera ciudad estadounidense en prohibir el uso de estas grasas en todos los restaurantes, no solo en las cadenas de comidas rápidas.
La lucha de las autoridades de salud contra la presencia de las grasas trans en los alimentos que venden los restaurantes debe ser implacable y es una acción loable.
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